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miércoles, 31 de agosto de 2011

Recordando a Manolo Bienvenida

Fuente:www.deltoroalinfinito.blogspot.com


Recordando a Manolo Bienvenida

Manuel Mejías Jiménez "Bienvenida" IV
El 31 de Agosto de 1938 a los 26 años de edad, en San Sebastián, España, fallece el diestro sevillano Manuel Mejías Jiménez “Bienvenida”, el primero de los hijos toreros del famoso Manuel Mejías Rapela “Bienvenida”, el "Papa Negro"

Real Maestranza de Sevilla, Octubre de 1936 / Corrida patriótica
presidida por el general Queipo de Llano
Una vida segada en flor (Bienvenida IV)
(Artículo publicado en ABC el 22 de Julio de 2007)
-Fotografías: Archivo familiar de Luís Mejías Álvarez Buylla-

Ya me ocupé hace tiempo de los niños de Bienvenida como becerristas. Pero interesante será también, formarnos una pequeña idea de quienes fueron en el toreo después

ANTONIO SANTAINÉS CIRÉS

BARCELONA. Ya me ocupé hace tiempo de los niños de Bienvenida como becerristas. Pero interesante será también, formarnos una pequeña idea de quienes fueron en el toreo después, lo que representaron y hasta donde llegaron como profesionales.
Manuel Mejías Jiménez (Bienvenida IV), nació en Dos Hermanas (Sevilla) en la calle Conde de Ibarra número 11 el 23 de noviembre de 1912. Tras su brillante y provechosa carrera como becerrista ingresó a las filas de matadores de toros cuando tenía 16 años, siete meses y siete días, más joven que Joselito que al tomar la alternativa tenía 17 años, cuatro meses y veintiún días.
El traje del doctorado
Cuando la primera despedida de Antonio Bienvenida en Madrid visité el museo de la plaza. Allí se guarda el terno verde y oro con cabos rojos que vistió Manolito el día del doctorado. Por su tamaño era el de un niño. Tal evento se produjo en la plaza de Zaragoza el 30 de junio de 1929. El padrino fue Antonio Márquez que le cedió la muerte del toro Mahometano de Flores Iñíguez, siendo el testigo Lagartito. Con el toro en los medios -donde pesan los toros- desgranó un contenido garboso y torerísimo. Hubo variedad en sus pases, adornos y filigranas. Un pinchazo en hueso y una estocada. Se le concedió la oreja. El día 12 de octubre Marcial Lalanda le confirmó el doctorado en Madrid cediéndole la muerte del toro Huerfanito número 1 de Alipio Pérez T. Sanchón. Actuaron mano a mano padrino y neófito a beneficio del Montepío de Empleados de la Diputación.
Su primera aparición como matador de toros en Barcelona fue en la corrida del 22 de mayo de 1930 con Niño de la Palma y Cagancho. La primera faena a un toro de Argimiro Pérez, iniciada sentado en una silla, fue torerísima y le valió una oreja. Esta temporada sumó 73 corridas. El día 5 de octubre en Valencia se encerró con seis toros de Concha y Sierra y cortó cuatro orejas y un rabo. El 19 en Sevilla estoqueó seis toros de Moreno Santamaría, regaló el sobrero y cortó las orejas y el rabo del segundo.
En 1931 toreó 84 corridas, estoqueando 174 toros. Uno al Sesgo sostiene que «su toreo sin perder en hondura, sin perder en adorno, gana en eficacia». La temporada es pródiga en acontecimientos. El 16 de mayo en la plaza de Madrid, alternando con Fortuna y Nicanor Villalta realiza al toro «Yegüerito» de Argimiro Pérez Tabernero, una faena memorable. Don Quijote escribe: «...toreo en verso, es decir: toreo todo ritmo, todo gracia, toreo esculpido en mármol, fue la faena de Bienvenida la tarde del XI aniversario de Joselito. Bienvenida, cortadas las orejas, sacado en hombros por la Puerta de Madrid, arrollados los guardias que pretendían impedirlo dejó escrita áurea página en la historia del toreo».
El 24 de septiembre en Barcelona a un toro de Concha y Sierra le hizo una gran faena adobada con la gracia sevillana, el arte y un afiligranado repertorio que hizo relamerse de gusto al público. Acabó de una superior estocada. Las orejas y el rabo. Con fecha 15 de mayo de 1932 Manolo Bienvenida hizo en Barcelona otra faena grande, de vasto repertorio, tan rica en matices como en alegría, tan variada como artística y como con el estoque llegó con la mano hasta el morrillo le concedieron las orejas y el rabo.
A por todas
Vuelve a jugar fuerte en Madrid. Y sale a torear en la corrida de la Beneficencia el 27 de abril de 1933. Manolo Bienvenida le ha dicho a su mozo de estoques: «Mira, José, en la corrida de Beneficencia del año pasado, corté dos orejas; en la de éste vuelvo a cortarlas, o voy a la cama».
Ocho toros de Bernardo Escudero -dos sustituidos por otros dos de Tovar- para Nicanor Villalta, Manolo Bienvenida, Domingo Ortega y Maravilla, que confirma la alternativa.
Con las dos rodillas en tierra desafía Manolo Bienvenida a «Cartuchero» de lejos, que ha salido suelto del primer encuentro. Se arranca el toro y en el centro de la suerte le alcanza, sin enmienda posible. En la enfermería se bate entre la vida y la muerte. El doctor Segovia opera la terrible cornada en el vientre.
Al cuarto toro, «Mochuelo», Ortega lo toreó admirablemente a la verónica. Ortega, Maravilla y Villalta, rivalizan en quites y como el toro entra una cuarta vez al caballo, Domingo, con el capote a la espalda da unos lances valientes. Al prepararse para uno de éstos es cogido. La realidad de la herida se impone. Y se deja llevar a la enfermería. Maravilla inicia la faena en el tercio del diez y al tercer pase le alcanza el toro y le hiere. En brazos es conducido a la enfermería. Una sensación de angustia se adueña de la plaza. Villalta se quedó solo matando toros. Siete. Le sacan a hombros.
Su reaparición en Barcelona después de tan gravísima cogida fue el 9 de julio con Marcial Lalanda, Ortega y Pepe Gallardo y estuvo extraordinario.
Cinco tardes toreó Manolo Bienvenida en Barcelona mano a mano con su hermano Pepe. El 16 de julio de 1933 Manolo cortó las orejas y el rabo de su primero y Pepote los mismos trofeos del sexto. El 27 de agosto estoquearon toros de Herederos de Esteban Hernández (Encinas). Con Simao da Veiga actuaron el 31 de mayo de 1934 y en 1935 el 14 de abril y, el 1º de septiembre con Miuras.
El 30 de julio de 1933 Manolo Bienvenida inició su primera faena de muleta en la Monumental sentado en un caballo muerto con un gran pase ayudado por alto. El 8 de julio de 1934 le hizo una faena grandiosa al toro sexto «Turronero» número 39 de Antonio Pérez de San Fernando, malograda con la espada. La gente irrumpió al ruedo y unos cargaron con Armillita Chico y otros sacaron en triunfo a Manolo Bienvenida. Por última vez actuó en nuestra ciudad el 6 de octubre de 1935 y tras una faena torerísima, muy florida, dejó una excelente estocada y cortó una oreja.
Malos tiempos
Para el 29 de mayo de 1936 en Madrid se anunció una corrida de toros de Clairac para Manolo Bienvenida, Domingo Ortega y Victoriano de la Serna. El ambiente con alusiones a los toreros mexicanos estaba enrarecido. Victoriano de la Serna al darse cuenta le dijo a Manolo Bienvenida: «Creo que tenemos que jugárnosla». «Así lo creo también -respondió Manolo-». Contra Domingo Ortega iban peor las cosas porque le consideraban afiliado a un partido de derechas. La Serna salió a jugársela en el sexto. Hizo una faena temeraria. Se arrodilló, arrojó espada y muleta y entonces gritó: ¡Viva España! Ya en pie señaló un pinchazo resultando cogido. Al tiempo que lo llevaban a la enfermería, Manolo Bienvenida ya estaba delante del toro, se arrodilló y dio el mismo grito: ¡Viva España!.
Yo creí al principio -decía mucho tiempo después Manolo Bienvenida- que no saldríamos vivos de la plaza. El 29 de agosto de 1937 sufrió un grave percance en Bilbao. Deduzco que su última corrida fue en Lisboa (Portugal), el 15 de mayo de 1938 con Casimiro y Vicente Barrera.
En plena juventud falleció en la Clínica de San Ignacio en San Sebastián el 31 de agosto de 1938 a las cinco menos diecisiete de la mañana. El diagnóstico clínico y de laboratorio quedó establecido como tumor maligno seminoma, en pulmón derecho, confirmado por la clínica, laboratorio e incluso por la evolución.
Su toreo alegre, variado con el capote, las banderillas y la muleta enmudeció. La poesía le glorificó. Porque Manolo Bienvenida siendo un hombre parecía un niño o pareciendo un niño era todo un hombre.
De becerrista a matador de toros
Alternativa a los 16 años de Manuel Mejías Bienvenida, por Antonio Márquez
Plaza de Toros de Zaragoza, 03-06-1929
Real Maestranza de Sevilla, las orejas y el rabo
para Manolo Bienvenida
2ª Rabo cortado en Las Ventas el 4 de Junio de 1936 en la corrida del Montepío de Toreros.
Toro "Paño Fino" nº 78, de la ganadería de "Sánchez Fabrés"
Brindó el toro al escritor Felipe Sassone
Manolo Bienvenida cortó un rabo en la Plaza de Las Ventas el 3-6-1935
a un toro de Tomás Pérez de la Concha, (segundo toro de la tarde).
Alternó con Cagancho y Curro Caro
Juan Belmonte y Manolo Bienvenida
Gracia y torería con la capa
"a gorrazos" andaba con los toros
Banderillero magnífico marca de la casa
Arrojo en Manolo Bienvenida
Poder y profundidad en la muleta
El becerrista Manolo Bienvenida
El niño Manolito en un apretado par de banderillas
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Enlace relacionado:

SOLDADITO ESPAÑOL / Por Juan Lamarca

lunes, 29 de agosto de 2011

26 años sin el Príncipe del Toreo

El 30 de agosto de 1985, el toro “Burlero”, de Marcos Núñez, partía el corazón al diestro madrileño José Cubero “Yiyo”. En ese instante, el que fuera conocido como “Príncipe del Toreo”, entró a formar parte de la leyenda de la tauromaquia. Así narró APLAUSOS la crónica de aquella tarde.
Yiyo entró en el cartel por la vía de la sustitución, ocupando la vacante dejada por Curro Romero. La terna la completaban Antoñete y José Luis Palomar con toros de Marcos Núñez. La crónica de aquel festejo la firmó José Antonio del Moral y decía sobre la actuación del torero del barrio madrileño de Canillejas: “Estuvo muy decidido y valiente en el tercer toro de la tarde, aguantando tarascadas de un toro que tuvo mucho genio. Los buenos aficionados le aplaudieron pero el resto de la plaza no le reconoció su meritoria labor”.
“El sexto de la tarde -prosigue-, “Burlero” de nombre, fue un animal bravo, noble y muy encastado que hizo una pelea positiva yendo siempre a más. Yiyo lo cuidó muy bien en los primeros tercios, incluso pidió los cambios del tercio a la presidencia. La faena de muleta fue larga y muy intensa. Desde luego, la mejor que yo le he visto a Yiyo en toda su vida. Yiyo quería demostrar a las puertas de Madrid que había sido una enorme injusticia dejarle fuera en muchísimos carteles de distintas ferias. Y desde luego consiguió en este toro que toda la plaza le prestara atención y que todos los aficionados se pusieran de acuerdo en aplaudirlo y jalearlo a lo largo de una faena que estuvo presidida por la entrega del torero al mismo tiempo que por su serenidad y temple”.
“Las series de muletazos sobre ambas manos fueron muy largas -continúa-, incluso llegó a dar cuatro redondos seguidos ligados al de pecho sin enmendarse ni un milímetro. Se rebozó de toro en los pases de pecho que daba con deleite codilleando a propósito para que resultaran más y más ceñidos. Pienso que se pasó de faena. Su mismo padre le hacía, desde el callejón, señas evidentes de que entrara a matar. Pero Yiyo, emborrachado de su propia obra, la prosiguió hasta que el toro no tenía ya más arrancada. Entró a matar y pinchó. Y volvió a matar dejando una estocada en todo lo alto, quedando el torero por los adentros. El toro se le arrancó y aunque Yiyo trató con la muleta de desviar la embestida certera del toro, no lo logró porque los toros en esas arrancadas finales de la muerte suelen embestir a ciegas”.
“Cayó Yiyo a la arena y giró cuatro veces sobre sí mismo tratando de que el toro no volviera a recogerlo. Pero el animal lo siguió alcanzándole de lleno en el costado y propinándole una cornada mortal que le partió el corazón instantáneamente. El toro levantó a Yiyo del suelo y la impresión que nos dio a algunos es que la cornada había sido gravísima. Inmediatamente observamos los gestos de estupor de sus banderilleros. Cuando lo llevaron por el callejón hacia la enfermería nos asomamos para ver su cara y el gesto del torero era absolutamente cadavérico. Los ojos abiertos y extraviados, y el color de la tez, amarillento. Aunque pensamos que iba muerto, no queríamos creerlo”.
La crónica de Del Moral seguía así: “Corrimos hacia la enfermería y al llegar al patio de caballos, vimos cómo salían del ruedo José Luis Palomar y Antoñete, destrozados y llorando. Antoñete, principalmente, salía completamente desmadejado. No cesaba de llorar. Esta situación en los propios toreros nos hizo pensar lo peor. Pero inmediatamente corrieron las voces de que Yiyo aún no había muerto, que tenía un hálito de vida y que aún era posible salvarlo. Todos los que estábamos allí nos agarrábamos a ese rumor como un clavo ardiente. Sin embargo, algunos de los presentes tenían ya la certeza de la muerte del torero”.

sábado, 27 de agosto de 2011

POEMA A MANOLETE / AGUSTÍN DE FOXÁ

http://deltoroalinfinito.blogspot.com/

ABC
MADRID, DÍA 30 DE AGOSTO DE 1947. NUMERO SUELTO 50 CENTS.
DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL
POEMA A MANOLETE
-Agustín de Foxá-
Un día del mes de diciembre de 1944, después de una de las más brillantes temporadas rematadas por Manuel Rodriguez Manolete Hombre muy hombre, valiente, entre los.valienientes, artista entre los grandes como acaba de decir Luis Miguel Dominguín -testigo excepcional de sus glorias, de su maestría y de su trágica. muerte- un grupo de preclaros poetas, acaudillado por José María Pe mánl ofreció en Madrid al gran torero un homenaje literario. Nuestro colaborador, Agustín de Foxá, leyó entonces este admirable poema, que evoca maravillosamente el arte y la figura del inolvidable cordobés, severo, arrogante, justo, profundo como un Séneca del toreo.
Manuel Rodríguez "Manolete"


Agustín de Foxá
Conde de Foxá y Marqués de Armendáriz
Escritor, periodista y diplomático español
(Madrid 1903-1959)
Agustín de Foxá, prosista y poeta excepcional, se lamentó alguna vez de que el sentido histórico de los estudiosos de la literatura haga que «se excluya ferozmente [de las antologías] a grandes poetas, porque su musa no ha coincidido con la moda reinante en aquel momento.
Seguramente estaba pensando en su propio caso: el calificativo de postmodernista que se le ha solido aplicar bastó para considerarle un rezagado, una figura al margen de la evolución de la poesía contemporánea.
Pero no fue ésa la única razón de la postergación de Foxá: hubo también razones políticas, basadas en su militancia falangista. Y razones personales.
Joaquín de Entrambasaguas, al frente del extenso estudio que le dedica, escribe: «Aun siendo poeta de excepción, dramaturgo importante, novelista magnífico y ensayista y periodista, tal vez el primero de nuestro tiempo, Agustín de Foxá, como conversador inimitable -ingeniosísimo, certero, cuya agudeza rápida saltaba limpiamente de la ironía aguda a la justicia sin blanduras-, estaba todavía por encima del escritor exquisito que era».
El brillo de su ingenio verbal -muchas de sus ocurrencias se han hecho proverbiales- oscureció la calidad de su obra.

viernes, 26 de agosto de 2011

Manolete, leyenda del toreo

 
 

Nació en Córdoba el 4 de julio de 1917. Hijo, nieto y sobrino de toreros tomó la alternativa el 2 de julio de 1939 —la Guerra Civil había terminado el primero de abril de ese mismo año—, de manos de Rafael Jiménez Chicuelo, con Rafael Vega de los Reyes Gitanillo de Triana de testigo y toros de Clemente Tassara. Mucho se ha discutido del estilo y de la seguridad de Manolete; lo más cierto parece que en el primero marcó sobre todo su personalidad, seca y austera, rigurosa incluso con el éxito y su postura de perfil, no exagerado, pero casi al hilo del pitón, y con la muleta retrasada, lo que obligaba al toro a pasar previamente ante el cuerpo del torero para dar con la pañosa.
Fue un extraordinario matador, quizás el que con mayor precisión ha realizado a lo largo de la historia la suerte del volapié y, trágica paradoja, habría de encontrar ejecutándola la muerte. El 28 de agosto de 1947, después de haber sido muy discutido la temporada anterior, pues se le acusaba de exceso de comodidades y de tomar ventajas con los toros que imponía, y de no haber toreado apenas ese año, comparte cartel en Linares con Luis Miguel Dominguín y Gitanillo de Triana. El segundo de su lote, Islero, de Miura, llega muy tardo y apretando a la suerte suprema. Manolete, como siempre, se entrega, pero comete un error técnico y ejecuta la estocada con mucha lentitud. El toro hunde hasta la cepa el pitón en su muslo derecho. Los destrozos causados en el triángulo de Scarpa atravesado por la vena femoral le produjo la gran hemorragia que terminó con la vida del torero el 29 de agosto de 1947 a las cinco horas y siete minutos de la madrugada.

martes, 23 de agosto de 2011

Domingo Ortega




No es manía de viejo dispuesto a diputar como excelente todo lo pretérico con menoscabo de lo actual, es que revelación tan rápida y brillante como la de Domingo Ortega (que así fue anunciado siempre) no se había producido antes de que él se presentara en el palenque taurino ni es fácil que se repita. Nació en Borox (Toledo) el día 25 de febrero de 1906 y sus primeras actividades fueron las faenas agrícolas; al dedicarse a torero lo hizo, en parte, por inducción de su paisano el novillero Salvador García, y con una docena de novilladas, casi todas sin picadores, toreó cuatro --que resultaron históricas-- en Barcelona en los días 26 de octubre y 2, 9 y 16 de noviembre de 1930, en las cuales quedó plasmada su vigorosa personalidad artística. El día 8 de marzo de 1931 tomaba la alternativa en dicha capital de manos de Gitanillo de Triana, al cederle éste el toro Valenciano, cárdeno, de doña Juliana Calvo, actuando se segundo espada Vicente Barrera, y desde aquel día se erigió en la primera figura del toreo, acariciado por el asenso del público, en general, y por el de las minorías selectas en particular. No hay memoria en la esfera taurina de nada tan insólito como esto, ni se puede hablar de Domingo Ortega sin citar dichos antecedentes, porque`por sí solos hablan con sobrada elocuencia de su ingénita capacidad como lidiador y de sus enormes posibilidades. Cuando se dio a conocer en Madrid el día 16 de junio de aquel año, no justificó su naciente nombradía, esta es la verdad; el público madrileño no se le entregó hasta la tercera o cuarta corrida; pero en tal temporada toreó 93 veces, que pudieron llegar a 100 de no sufrir un percance en Vitoria el día 5 de agosto. Importa señalar que al presentarse en Madrid fue para confirmar su alternativa, acto que estuvo a cargo de Nicanor Villalta y actuando Félix Rodríguez como segundo matador, en cuya ocasión se lidiaron toros de don Julián Fernández. En 1932 tuvo contratadas 116 corridas, pero no pudo torear más que 91 por los accidentes que le salieron al paso; por la misma causa no tomó parte más que en 69 durante el año 1933, habiendo contratado 107... No hemos de seguirle en sus actividades. Siempre estuvo el primero en las estadísticas, salvo cuando las cogidas se lo impidieron. Su características tuvo como base el dominio, que supo aplicar con belleza de forma y petencia de expresión, o sea clásicamente; su afición corrió parejas con su maestría; fue consumado estoqueador; en su paso por los ruedos representa la máxima autoridad de su época, y cuandos tuvieron el placer de disfrutar de sus faenas añoran aquella recia personalidad que parecía llenar todo el ruedo. ¡Qué arte tan sobrio, sereno y reposado el suyo! Vistió el traje de luces hasta el año 1954 (laúltima vez el 14 de octubre en Zaragoza, alternando con Jumillano y Pedrés y estoqueando toros de la Deleitosa), y por sus repetidas actuaciones en festivales benéficos ingresó en 1958 en la Orden Civil de Beneficencia. Las cogidas más graves que sufrió fueron estas cinco: 1.º de octubre de 1932, en Úbeda; 9 de septiembre de 1933, en Calatayud; 13 de septiembre de 1935, en Salamaca; 13 de agosto de 1945, en San Sebastián, y 27 de mayo de 1954, en la plaza Monumental de Barcelona. Su nombre suscita siempre los mayores elogios y nadie podrá negar que durante su época fue el eje de la fiesta taurina. Muere en su domicilio de Madrid el 8 de mayo de 1988.

lunes, 22 de agosto de 2011

El Aula La Venencia, con la cultura taurina


El Aula de Cultura La Venencia inició su andadura el 31 de agosto de 1994 gracias a un reducido núcleo de amigos, inicialmente llamado Clavel de plata, cuyo primer objetivo fue colaborar en la celebración de las bodas de plata con el flamenco de Diego Andrade Martagón, Diego Clavel, uno de los artistas más emblemáticos del panorama flamenco andaluz; el resultado más patente de aquella efeméride fue la publicación de un disco compacto «Por Derecho» muy aplaudido en los círculos flamencos más exigentes del país; aquel proyecto inicial, (libre, abierto y plural), con el paso del tiempo, fue consolidándose, atrayendo nuevos socios y ampliando sus inquietudes culturales a otros ámbitos literarios distintos de los del cante hondo.
La creación en 1995 del trofeo taurino del Suite Hotel Palacio Mar «a la faena más valiente de la feria de Santiago», obra de uno de nuestros socios, el escritor, pintor y escultor José Ramón Gómez Nazábal, fue uno de los primeros acontecimientos con los que el Aula de Cultura La Venencia se dio a conocer en los ambientes taurinos de Santander.
EL DIARIO MONTAÑÉS de 22 de julio de 1995. Cecilia Marco, El trofeo taurino Palacio del Mar a la faena más valiente de la Feria de Santiago 1995 fue presentado ayer por su autor José Ramón Gómez Nazábal,. El premio es la figura de un torero cimbreando, esculpida en bronce con un considerable hueco en el torso "pecho abierto que se brinda al toro como muestra de valor", según su autor. No es apreciable en la escultura, el rostro o los adornos de su traje de luces, sólo el gesto desafiante y erguido del matador. Casi 100 personas se congregaron en el hotel Palacio del Mar, entre ellas los integrantes del jurado que ha decidido que el premio debía recaer en Vicente Barrera. Todos los jueces estaban relacionados con el mundo del toro: apoderados, críticos, comentaristas, presidentes de peñas taurinas, etc. La presentación corrió a cargo del conocido crítico y periodista Santiago Orozco.


Fuente:www.lavenencia.org
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