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lunes, 16 de julio de 2012
viernes, 13 de enero de 2012
domingo, 18 de diciembre de 2011
Camaron de la Isla, Aficionado Práctico
El monstruo del cante flamenco fue gran aficionado a los toros y solía ir a tentaderos con el también cantaor de Chiclana, Alonso Núñez "Rancapino".
Ambos frecuentaron ganaderías de la Ruta del Toro cuando eran jóvenes acompañando a Curro Romero o a Rafael de Paula.
Con Curro, Paula o Manzanares (padre) nacería la denominada corrida flamenca en el Festival Tagore de Badajoz, idea del genial Diego Bardón.
Esta foto inspiró a José Tomás, quien se atrevió a dedicarle un artículo en la Revista 6 Toros 6, quien remató su columna con estas palabras: "Bendito seas, Camarón".
Ambos frecuentaron ganaderías de la Ruta del Toro cuando eran jóvenes acompañando a Curro Romero o a Rafael de Paula.
Con Curro, Paula o Manzanares (padre) nacería la denominada corrida flamenca en el Festival Tagore de Badajoz, idea del genial Diego Bardón.
Esta foto inspiró a José Tomás, quien se atrevió a dedicarle un artículo en la Revista 6 Toros 6, quien remató su columna con estas palabras: "Bendito seas, Camarón".
jueves, 8 de diciembre de 2011
Enrique el Mellizo, cantaor y banderillero

EL MELLIZO. Nombre artístico de Antonio Enrique Jiménez Fernández, de origen familiar. Cádiz, 1848-1906. Cantaor. Padre de Antonio El Mellizo, El Morcilla y Carlota. Alternó su dedicación al cante con su oficio de matarife y sus intervenciones como puntillero en las plazas de toros, especialmente a las órdenes del matador Manuel Hermosilla, su amigo íntimo, y con anterioridad actuó como banderillero en las cuadrillas de El Lavi y El Marinero. Fue el descubridor de don Antonio Chacón, al escucharle en una fiesta celebrada en Jerez de la Frontera, en 1886, con motivo del triunfo de Hermosilla en una corrida, recomendándole para cantar con él en la famosa Velada de los Ángeles de Cádiz. Chacón que nunca olvidaría su gentileza, organizó, en 1894, un festival en el Teatro Eslava gaditano, para recaudar fondos con destino a librar del servicio militar a un hijo de El Mellizo, quien con tal ocasión cantó la siguiente siguiriya: Mira la vergüenza / que me has hecho pasar / de andar pidiendo limosna de puerta en puerta / por tu libertad. Siguiriya que al decir de Aurelio de Cádiz a José Blas Vega, la recreó en una de Triana.
Considerado uno de los cantaores más creadores de su tiempo, especialmente por su personalísima y original malagueña, también se le atribuye la creación del cante por tientos, sobre la base de los cantes de El Marruro. En realidad fue un intérprete muy completo, cuya trayectoria artística se desarrolló principalmente en las reuniones y fiestas íntimas, aunque esporádicamente actuó en los cafés cantantes gaditanos La Jardinera, El Perejil y La Filipina. El retrato que de él se conoce, lo divulgó Augusto Butler, a quien se lo cedió el cantaor jerezano Juan Jambre. Ha sido Fernando Quiñones, el flamencólogo que más ampliamente se ha ocupado de la vida y el cante de El Mellizo, por lo que transcribimos seguidamente algunos de sus párrafos sobre el genial cantaor de Cádiz: «Su rareza es tamaña hasta en el plano de la estimación, ya que, aparte de no verse discutido ayer ni escatimado hoy por nadie, desde que empezó a cantar y pese a mostrarse a veces desigual o irregular de racha, y a no tratarse de un lucido profesional viajero, sino de un confinado trabajador del matadero gaditano, El Mellizo disfrutó en vida de un prestigio general entre toda la afición y los artistas de la Andalucía y la España de su tiempo. Su fama se extendió, en una época sin discos y sin medios de difusión, allí donde se cantase o se hablase de flamenco, sin disentimiento ni discusiones: tal vez porque tampoco pueden discutirse las manifestaciones y los fenómenos naturales; hay que aceptar el trueno, la primavera, o el golpe de mar, y algo de sordo trueno huraño, de primavera delicada y de empuje de ola marina hubo, y perdura, en el estilo y los estilos de Enrique El Mellizo, algo violento y tierno, claro y misterioso a un tiempo, distinto y grande, cuya casi imposible combinación hizo posible su genio...
Dueño de un físico insignificante, más bien ingrato, según puede apreciarse en su foto de extraño sombrero y corbata, tristón y romántico por naturaleza, de un atributo y otro deberían nutrirse las aguas vivas de su arte. Es bien conocida, por ejemplo, la historia de su frustración en ciertos enconados amores, frustración que dio origen a la fantástica malagueña doble, en la que los musicólogos han indagado incluso raros prefacios religiosos, arreglados a lo flamenco por el talento del Mellizo durante solitarios, desalentados y amargos vagabundeos por tabernas y templos de su ciudad natal...
Débense al Mellizo, aparte de una clara influencia sobre muchas de las figuras que le siguieron y de una indiscernible colección de expresivas letras, la creación de los tientos y de la ya aludida malagueña doble, una de alegrías sobre tema de jota - con transformaciones totalmente nuevas- y la de, al menos, tres imborrables estilos de soleares y dos de siguiriya...».
Otro flamencólogo que se ha ocupado de El Mellizo y sus cantes ha sido Ricardo Molina: Los buenos cantaores, cuando hablan ex cátedra de Enrique Jiménez conocido por el mote de Enrique El Mellizo, dicen casi indefectiblemente que era un gran músico. Esto, en lenguaje artístico flamenco, se traduce por cantaor dotado de inventiva y de capacidad de adaptación. Sin embargo, definir a Enrique El Mellizo por su virtud musical no es suficiente... - Enrique El Mellizo respondió con más genialidad que nadie (y con más originalidad también) al tipo de cantaor enciclopedista o general. Pero con el mérito de dominar cada cante en particular con la profundidad de un especialista y la personalidad inconfundible de un creador. Siguiriyas, soleares, malagueñas y tangos fueron sus cantes predilectos y en todos ellos dejó la impronta de su genio». En 1970, la Semana Cultural Gaditana Alcances le dedicó un homenaje, consistente en el descubrimiento de una lápida en la casa donde vivió y una sesión de cante en la Escuela Náutica, con la participación de José Menese, acompañado a la guitarra por El Niño de los Rizos, y la presencia de Aurelio de Cádiz y Pericón de Cádiz. Una peña con su nombre se fundó en Cádiz, en 1972.
El Niño de la Albarizuela
Datos extraídos del Diccionario Flamenco
de José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz
Cinterco - 1985.
Considerado uno de los cantaores más creadores de su tiempo, especialmente por su personalísima y original malagueña, también se le atribuye la creación del cante por tientos, sobre la base de los cantes de El Marruro. En realidad fue un intérprete muy completo, cuya trayectoria artística se desarrolló principalmente en las reuniones y fiestas íntimas, aunque esporádicamente actuó en los cafés cantantes gaditanos La Jardinera, El Perejil y La Filipina. El retrato que de él se conoce, lo divulgó Augusto Butler, a quien se lo cedió el cantaor jerezano Juan Jambre. Ha sido Fernando Quiñones, el flamencólogo que más ampliamente se ha ocupado de la vida y el cante de El Mellizo, por lo que transcribimos seguidamente algunos de sus párrafos sobre el genial cantaor de Cádiz: «Su rareza es tamaña hasta en el plano de la estimación, ya que, aparte de no verse discutido ayer ni escatimado hoy por nadie, desde que empezó a cantar y pese a mostrarse a veces desigual o irregular de racha, y a no tratarse de un lucido profesional viajero, sino de un confinado trabajador del matadero gaditano, El Mellizo disfrutó en vida de un prestigio general entre toda la afición y los artistas de la Andalucía y la España de su tiempo. Su fama se extendió, en una época sin discos y sin medios de difusión, allí donde se cantase o se hablase de flamenco, sin disentimiento ni discusiones: tal vez porque tampoco pueden discutirse las manifestaciones y los fenómenos naturales; hay que aceptar el trueno, la primavera, o el golpe de mar, y algo de sordo trueno huraño, de primavera delicada y de empuje de ola marina hubo, y perdura, en el estilo y los estilos de Enrique El Mellizo, algo violento y tierno, claro y misterioso a un tiempo, distinto y grande, cuya casi imposible combinación hizo posible su genio...
Dueño de un físico insignificante, más bien ingrato, según puede apreciarse en su foto de extraño sombrero y corbata, tristón y romántico por naturaleza, de un atributo y otro deberían nutrirse las aguas vivas de su arte. Es bien conocida, por ejemplo, la historia de su frustración en ciertos enconados amores, frustración que dio origen a la fantástica malagueña doble, en la que los musicólogos han indagado incluso raros prefacios religiosos, arreglados a lo flamenco por el talento del Mellizo durante solitarios, desalentados y amargos vagabundeos por tabernas y templos de su ciudad natal...
Débense al Mellizo, aparte de una clara influencia sobre muchas de las figuras que le siguieron y de una indiscernible colección de expresivas letras, la creación de los tientos y de la ya aludida malagueña doble, una de alegrías sobre tema de jota - con transformaciones totalmente nuevas- y la de, al menos, tres imborrables estilos de soleares y dos de siguiriya...».
Otro flamencólogo que se ha ocupado de El Mellizo y sus cantes ha sido Ricardo Molina: Los buenos cantaores, cuando hablan ex cátedra de Enrique Jiménez conocido por el mote de Enrique El Mellizo, dicen casi indefectiblemente que era un gran músico. Esto, en lenguaje artístico flamenco, se traduce por cantaor dotado de inventiva y de capacidad de adaptación. Sin embargo, definir a Enrique El Mellizo por su virtud musical no es suficiente... - Enrique El Mellizo respondió con más genialidad que nadie (y con más originalidad también) al tipo de cantaor enciclopedista o general. Pero con el mérito de dominar cada cante en particular con la profundidad de un especialista y la personalidad inconfundible de un creador. Siguiriyas, soleares, malagueñas y tangos fueron sus cantes predilectos y en todos ellos dejó la impronta de su genio». En 1970, la Semana Cultural Gaditana Alcances le dedicó un homenaje, consistente en el descubrimiento de una lápida en la casa donde vivió y una sesión de cante en la Escuela Náutica, con la participación de José Menese, acompañado a la guitarra por El Niño de los Rizos, y la presencia de Aurelio de Cádiz y Pericón de Cádiz. Una peña con su nombre se fundó en Cádiz, en 1972.
El Niño de la Albarizuela
Datos extraídos del Diccionario Flamenco
de José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz
Cinterco - 1985.
lunes, 24 de octubre de 2011
Manolo Caracol y Manolete
(Manuel Ortega Juárez, más conocido como Manolo Caracol; Sevilla, 1909 - Madrid, 1973) Cantaor español. Fue el último representante de una gran dinastía gitana de mucho peso en el mundo del flamenco y de los toros.
Era biznieto de Curro el Dulce, tataranieto, según dicen, del Planeta, y sobrino de Enrique el Mellizo; además, estaba emparentado a través de Enrique Ortega el Gordo con una buena saga de matadores taurinos. De hecho, su padre se dedicó a los toros en vez de al cante, aunque conocía los palos básicos y de vez en cuando los cantaba en reuniones familiares. También el Fillo se cuenta entre sus ancestros.
Triunfó cuando todavía era un niño, en el famoso Concurso de Cante Jondo de Granada en 1922, en el que participó como el "Niño de Caracol". Ganó el primer premio (1.000 pesetas y un diploma acreditativo del premio que luego colgó en su tablao madrileño de Los Canasteros) ex aequo con el Tenazas de Morón, que era ya un anciano. Los dos vencedores del concurso tuvieron desigual evolución. El Niño del Caracol, que contaba con doce años, se convirtió en el célebre Manolo Caracol, volcán de la pasión gitana y cantaor de los más aclamados por público y crítica.
Debutó muy pronto y pudo escuchar a los grandes: Torre, Chacón, Pastora Pavón (la Niña de los Peines), Tomás Pavón. Trabajó en diversos espectáculos de variedades e hizo giras por varias ciudades. En 1935 se estableció en Madrid y en la capital se ganó la vida como antes en Sevilla: actuando en juergas flamencas pagadas por señoritos y terratenientes.
Pero el estallido de la Guerra Civil provocó el fin de este tipo de fiestas, y entonces Manolo Caracol trató de sobrevivir con el teatro. Hizo equipo con la Niña de los Peines y Pepe Pinto, y entre los tres diseñaron una idea que llevaron a la práctica tras la contienda civil y que tuvo éxito instantáneo: la estampa escenificada, donde se mezclaban baile, cante y teatro junto con una orquestación completa o, si el presupuesto no daba para más, con piano sólo.
En 1944 coincidió con Lola Flores en Sevilla, y fruto de ese encuentro surgieron una serie de planes comunes relacionados con sus ideas de estampas escenificadas. Caracol había hecho varias con éxito, sobre todo La Romería del Rocío, y le propuso a Lola Flores trabajar en ese ámbito. Debutaron en Valencia con Zambra en 1944 y obtuvieron un éxito arrollador. Recorrieron España de punta a punta hasta 1950, año en que se separaron. En ese tiempo, las estampas sirvieron de inspiración para realizar varias películas, como Embrujo, de 1946, o La niña de la venta, de 1951, dirigida por Cesáreo González.
martes, 16 de agosto de 2011
La casa de los Gallo:Fernando Gómez “El Gallo” y Gabriela Ortega
Artículo tomado de http://larazonincorporea.blogspot.com
La unión de torero y flamenca, ha sido tan frecuente como se piensa. Sin embargo, pocas parejas han sido origen de una dinastía tan fecunda como el caso de Fernando Gómez “El Gallo” y Gabriela Ortega Feria. Aunque la verdad es que ellos no inician una dinastía sino que la continúan.
Para mí los datos históricos tienen interés cuando los cuentan quienes los vivieron en primera persona. En este caso, quien nos cuenta cosas sobre estos dos personajes es su propio hijo Rafael (Rafael el Gallo) en una entrevista:
Fernando y Gabriela con sus hijos. Joselito en brazos de su madre
Mi madre se llamaba Gabriela Ortega. Era un poquito alta, más bien metida en carnes y con mucho carácter. Fue una mujer seria, de talento, que pasó a la historia como mujer y como madre. Hablaba de toros mejor que un hombre y eso que no fue a ninguna corrida; pero tuvo tres hijos toreros. Y su marido también lo fue, Fernando el Gallo, mi padre.
Aquí en Sevilla, la conoció mi padre. Ella bailaba y fue una bailaora muy buena. Mi padre la conoció en el café del Burrero, donde trabajó muy poco tiempo
El Cuco con el Cabo y Jaqueta
Mi madre era cuarterona. Porque mi abuela no era gitana. Mi abuelo, sí. Mi abuelo era gitano, hermano del célebre banderillero el Cuco [Francisco de Asís Ortega Díez], que estuvo colocado con el Tato y con Frascuelo. También tuvo otro hermano que se llamó Barrambín [Gabriel], banderillero de Cúchares, con quien murió en la Habana. Y otro, el tercero, el Lillo [Manuel], que fue banderillero de Cúchares. O sea, que en la dinastía de mi madre hubo tres toreros.
José el Gallo con unos amigos recreando una tertulia
El primer Gallo de la dinastía fue un hermano de mi padre que se llamaba José y que estuvo catorce años de banderillero con Lagartijo. MI padre fue Gallito Chico. [El nombre de Gallo] se lo pusieron a mi tío José porque cuando banderilleaba, daba saltitos. Daba unos saltitos así ¿ves? y la gente decía: “Parece un gallito cuando clava”. De ahí vino todo.
Mi padre Fernando el Gallo, de soltero vivía en la calle de Santas Justa y Rufina. Mi padre estuvo diez años en la actualidad del toreo con Frascuelo y Lagartijo. Fue veinticuatro años matador de toros y tomó la alternativa en Sevilla de manos de José Giraldez Jaqueta. Pero la perdió al meterse de banderillero con el Gordo. Después volvió a tomarla de manos de Bocanegra, en Sevilla también, con seis toros de Varela, que era una ganadería de las primitivas.
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| Fernando el Gallo en un quite recortando al toro |
Mi padre toreó mucho en aquellos tiempos, porque llegó a torear ochenta y dos corridas de toros en aquella época, en que no había trenes, ni coches, ni nada. Mi padre toreó diez años en el abono de Madrid con Frascuelo y Lagartijo. Entonces llevaba a mi madre a la capital y volvía a Sevilla en septiembre.
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| Joselito entrando a matar con su hermano mayor, Fernando bajo la atenta mirada de su padre |
[Cuando se retiró] Él tenía una Escuela de Tauromaquia en la placita de toros de Gelves, chiquita, pero a la que no faltaba detalle. Por allí desfilaron todos los toreros modernos de aquella época: Montes, Reverte, Emilio Bomba, Chicuelo padre. Todos pasaron por allí cuando eran chiquillos aficionados. Mi padre ha sido el mejor aficionado que he conocido yo. Cuando decía que una cosa estaba bien o mal, explicaba el porqué.
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