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domingo, 7 de octubre de 2012

ANTONIO BIENVENIDA.- PASARON 37 AÑOS: “Puerta Verde bajo el sol, en una tarde maldita”


http://deltoroalinfinito.blogspot.com.es/



“Puerta Verde bajo el sol, en una tarde maldita” ¿POR QUÉ NO ME HABÉIS HECHO EL QUITE? (Antonio Bienvenida) José María Sánchez Martínez-Rivero. Octubre de 2012, en El Escorial. - ¡Déjala ya!, Miguel, después de otro capotazo, puerta. Toreaba su sobrino Miguel, al que el maestro quería ver, en la plaza de tienta de la finca Puerta Verde, situada en El Escorial, propiedad de la ganadera y amiga Amelia Pérez-Tabernero Montalvo. Abierta la puerta que da al campo, una vez que salió la becerra toreada, otra, de nombre “Conocida” se quedó fija sobre la figura del maestro y, embistiéndole por detrás, le dio una voltereta ocasionándole lesiones que, días más tarde, le causarían la muerte. Tendido en la arena preguntó: - ¿Por qué no me habéis hecho el quite? - Antonio, no la hemos visto, ha venido rapidísima, respondió Ángel Luís, su hermano. - No moverme y llevarme al hospital. Intuía que podría tener lesiones cervicales graves, por eso pedía que no le movieran. La caída era para desnucar. Llegaron las asistencias y fue trasladado a Madrid al Hospital de La Paz. Trascurrieron lentas las horas en aquella tarde del 4 de octubre de 1975. En los campos de El Escorial se había producido la tragedia que nadie imaginaba siendo aquella una fiesta familiar. La plaza de tienta de la finca Puerta Verde es bonita y de estilo sobrio. Posee todos los servicios necesarios para la tienta y faenas camperas. Su ruedo puede medir, aproximadamente, 15 o 20 metros de diámetro. Los burladeros están soportados sobre tres estrechos pilares de hierro que llegan hasta el tejadillo que los cubre. Tiene aberturas, a la altura de los ojos, para ver el ruedo. El palco es sencillo pero cómodo. A su derecha hay bancadas para los invitados. En esta placita, que le gustaba tanto, sin olor de multitudes, sin estar frente al toro, en silencio se fue para siempre Antonio Bienvenida. Terminaron así 829 corridas de toros y 1628 reses estoqueadas. De ellas 106 actuaciones en la plaza de Las Ventas y 55 en la monumental de Barcelona. Que clase de torero era el maestro Bienvenida que, en pleno auge como figura del toreo, el Monstruo de Córdoba opinó así de él, en conversación con Pepe, su hermano: “¡Que torero he visto, Pepe!, te voy a decir que si a ese toro del Conde, lo toreamos con la muleta todos los que dicen que toreamos bien, pero todos los de ahora y los de antes y, después, coge la muleta tu hermano Antonio, nos echa a todos al estribo. La ventaja que tenemos los demás frente a él es que durará en esto veinticinco años, y como así no se puede torear todas las tardes cuajará en todo ese tiempo, cuatro o cinco toros como el que le he visto en Bilbao”. No se equivocó Manolete, duró en el toreo 29 años. En este tiempo los triunfos fueron incontables en España y América. De la misma manera, Antonio Bienvenida era admirador del Califa de Córdoba. En una ocasión, alguien, se permitió criticar al cordobés diciendo que Manolete llevaba la faena en la maleta; el maestro, con algo de malestar por la crítica, contestó a su interlocutor: “Ojalá los demás fuéramos capaces de inventar una que gustase tanto, meterla en nuestra maleta, sacarla todas las tardes y estar lo bien de verdad que él está con tantos toros distintos. Perdona, añadió, pero los que no os ponéis delante de los toros no tenéis ni idea del mérito de Manolete”. Colaboraba en corridas benéficas y en festivales cuando se lo pedían. Por sus grandes valores humanos le fue concedida en 1956 la Gran Cruz de Caballero de Beneficencia. Fue Presidente del Montepío de Toreros del que tenía la Medalla de Oro. Estaba en posesión de la Medalla del Mérito Civil y de la del Mérito Taurino. La capilla ardiente fue instalada en la casa familiar en la calle del General Mola, número 3. Presidía la misma el Cristo del Gran Poder, que hoy se encuentra en la capilla de la plaza de toros de Las Ventas. Las muestras de dolor de aficionados y amigos fueron incontables. El entierro, verdadera manifestación de duelo popular, quedará en la memoria de los aficionados. El féretro, que iba cubierto por un capote grana y oro –el color de los valientes-, fue paseado por el ruedo de las Ventas dando su última vuelta al anillo. Hoy 7 de octubre se cumplen 37 años de su muerte y parece que fue ayer. La sonrisa, el gesto del pulgar e índice unidos cuando daba la vuelta al ruedo en triunfo, ya no se volverán a repetir, pero quedaran en el recuerdo de quienes le vieron.




El poeta P. Prius ha escrito para este aniversario: 


Como una estatua de mármol, 
aguanta estoico en la plaza, 
cada pase es una muestra, 
de arte, de rojo y grana. 


Suena un toque de aviso, 
y sin prisa él remata, 
una faena maestra, 
de arte, de rojo y grana. 


Amarillo en el albero, 
y peinetas en las gradas, 
y en medio de la plaza, 
Bienvenida con su espada. 



martes, 25 de septiembre de 2012

EN EL XXVIII ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE FRANCISCO RIVERA "PAQUIRRI":SU BRINDIS POR ESPAÑA




"Por la unidad de la Patria, por la paz de España, por la que ofrecería a gusto, si fuese necesario, la vida por ella"


Por LFU en Blog "ARRIBA" -http://www.arriba-lfu.com/
25 Septbre. 2009

Mañana sábado hará veinticinco años que un toro de Sayalero y Bandrés de nombre «Avispado» le arrancó trágicamente la vida a un torero poderoso y de raza que ocupa ya un lugar de honor en el escalafón de la historia de nuestra fiesta.
Recuerdo, de pequeño, aquellos carteles tan repetidos de Paquirri, Manzanares y Capea en la feria de Málaga y la imagen que tengo de Francisco Rivera es la de la fortaleza, el dominio y la honestidad.
Recuerdo la consternación que me causó su muerte, no sólo por sus caracteres de tragedia, sino por el dolor que adiviné en mi padre y en mi hermano José Antonio, que tantas tardes le había acompañado por las plazas de toda España y sentía por él una sincera amistad.
Hoy, cuando su vida y su muerte se recuerda por los cuervos rebuscando en el morbo de su intimidad, yo quiero rendirle mi modesto tributo reproduciendo a continuación el artículo que mi padre, José Utrera Molina escribió una tarde de julio de 1978 bajo la emoción de un gesto noble, valiente de todo un torero y un caballero español. LFU
"Brindar por España"
José Utrera Molina (El Alcazar 22 de Julio de 1978)
Creo, y lo proclamo con el dolor que siento, que no puede existir una amargura más lacerante ni una angustia más profunda que la de contemplar, cercana e irreparable, la pérdida de la sagrada unidad de España, la ruptura de su ser nacional, la vergonzosa aniquilación de su integridad, la mutilación próxima de su cuerpo físico y hasta, incluso, el secuestro de su alma metafísica.
Pues bien, el espectáculo bochornoso de esta entrega increíble, la sonoridad culpable de tantos silencios, la falta significativa de palabras de compromiso, tuvo el jueves una notable excepción.
Una excepción que, lejos de ser una anécdota, adquiere valor de verdadera y esencial categoría.Desde la plaza de toros de Barcelona, un torero español, Francisco Rivera «Paquirri», tuvo el coraje, el valor y la gallardía de brindar, ante los micrófonos de radiotelevisión española, y, por lo tanto, ante millones de espectadores, por la unidad de la Patria, por la paz de España y afirmar, a continuación, que él ofrecería a gusto, si fuese necesario, la vida por ella.
Resulta estremecedor este bello gesto, limpio y antirretórico, del diestro de Barbate y contrastan sus palabras, pronunciadas con firmeza, con lentitud y sin cautela, sin timidez, pero también sin orgullo y, sobre todo, sin asomo de flamenquismo, con la jerga desvergonzada, con los términos ambivalentes, con las expresiones equívocas que hoy se alzan en la vida de España con la amenaza de liquidar para siempre cualquier asomo de dignidad y de hombría.
No sé si «Paquirri» habrá dado en la arena una lección de arte taurino. Tal vez sus verónicas no tuvieron el temple de otras veces y sus manos no estuvieron bajas y seguras del todo, posiblemente ese natural de frente, abierto al compás, no haya estado engarzado esta vez con un pase de pecho largo, profundo y definitivo, quizás no cuadrara del todo, ante la arisca y descompuesta cabeza del toro, a la hora de clavar sus reiletes, pero lo que nadie puede negar es que, desde el centro del ruedo de España, un torero andaluz, que no es de derechas ni de izquierdas, sino, simplemente, español, escribió una lección de valor y de patriotismo espléndida y bella, una lección de dignidad, que contrasta con tantos envilecimientos, una lección de valor a los que tienen ya, incluso, miedo a la esperanza.
Decía Ortega y Gasset que sólo dos cosas pueden realizarse con garbo: la historia y el toreo. La historia hoy se hace sin gloria, con mediocridad y con miedo y, tal vez, un torero, en Barcelona, haya hecho, con garbo, la historia que otros están manchando sin compostura y sin honor.
JOSÉ UTRERA MOLINA(«El Alcázar», 22 de julio de 1978).

domingo, 16 de septiembre de 2012

"Platerito", el de las banderillas con la boca


Juan Martín, "Platerito de Cádiz", nació bajo un puente, en una alcantarilla de carretera, entre Algodonales y El Gastor. Su padre era capataz de obras andaba trabajando por aquel lugar y allí vino al mundo él y su hermano mellizo, pero se considera de Cádiz porque cuando tenía 2 años su madre quedó viuda y marcharon a Cádiz.Estuvo interno en el hospicio, y después en La Casa del Niño Jesús.

Se aficionó viendo a Antonio González en el matadero.Allí fue donde se hizo torero, porque en el campo no pudo ser, los ganaderos no le dieron sitio cuando él más ganas tenía de torear. Su primera actuación fue en un festival que se dio en el manicomio, esa fue la primera vez que toreo vestido de corto. En la Isla de San Fernando, se tiró de espontaneo en una novillada de el Trueno y Adolfo Avila, mano a mano, después estuvo 4 meses en la puerta de la plaza de La Isla pidiendo una oportunidad hasta que Don Manuel Sierra, Paquiqui, salió al frente de los gastos. En aquel tiempo le acompañaba Camarón de la Isla. Era en 1963.

jueves, 30 de agosto de 2012

27 años sin el Príncipe del Toreo

El 30 de agosto de 1985, el toro “Burlero”, de Marcos Núñez, partía el corazón al diestro madrileño José Cubero “Yiyo”. En ese instante, el que fuera conocido como “Príncipe del Toreo”, entró a formar parte de la leyenda de la tauromaquia. Así narró APLAUSOS la crónica de aquella tarde.
Yiyo entró en el cartel por la vía de la sustitución, ocupando la vacante dejada por Curro Romero. La terna la completaban Antoñete y José Luis Palomar con toros de Marcos Núñez. La crónica de aquel festejo la firmó José Antonio del Moral y decía sobre la actuación del torero del barrio madrileño de Canillejas: “Estuvo muy decidido y valiente en el tercer toro de la tarde, aguantando tarascadas de un toro que tuvo mucho genio. Los buenos aficionados le aplaudieron pero el resto de la plaza no le reconoció su meritoria labor”.
“El sexto de la tarde -prosigue-, “Burlero” de nombre, fue un animal bravo, noble y muy encastado que hizo una pelea positiva yendo siempre a más. Yiyo lo cuidó muy bien en los primeros tercios, incluso pidió los cambios del tercio a la presidencia. La faena de muleta fue larga y muy intensa. Desde luego, la mejor que yo le he visto a Yiyo en toda su vida. Yiyo quería demostrar a las puertas de Madrid que había sido una enorme injusticia dejarle fuera en muchísimos carteles de distintas ferias. Y desde luego consiguió en este toro que toda la plaza le prestara atención y que todos los aficionados se pusieran de acuerdo en aplaudirlo y jalearlo a lo largo de una faena que estuvo presidida por la entrega del torero al mismo tiempo que por su serenidad y temple”.
“Las series de muletazos sobre ambas manos fueron muy largas -continúa-, incluso llegó a dar cuatro redondos seguidos ligados al de pecho sin enmendarse ni un milímetro. Se rebozó de toro en los pases de pecho que daba con deleite codilleando a propósito para que resultaran más y más ceñidos. Pienso que se pasó de faena. Su mismo padre le hacía, desde el callejón, señas evidentes de que entrara a matar. Pero Yiyo, emborrachado de su propia obra, la prosiguió hasta que el toro no tenía ya más arrancada. Entró a matar y pinchó. Y volvió a matar dejando una estocada en todo lo alto, quedando el torero por los adentros. El toro se le arrancó y aunque Yiyo trató con la muleta de desviar la embestida certera del toro, no lo logró porque los toros en esas arrancadas finales de la muerte suelen embestir a ciegas”.
“Cayó Yiyo a la arena y giró cuatro veces sobre sí mismo tratando de que el toro no volviera a recogerlo. Pero el animal lo siguió alcanzándole de lleno en el costado y propinándole una cornada mortal que le partió el corazón instantáneamente. El toro levantó a Yiyo del suelo y la impresión que nos dio a algunos es que la cornada había sido gravísima. Inmediatamente observamos los gestos de estupor de sus banderilleros. Cuando lo llevaron por el callejón hacia la enfermería nos asomamos para ver su cara y el gesto del torero era absolutamente cadavérico. Los ojos abiertos y extraviados, y el color de la tez, amarillento. Aunque pensamos que iba muerto, no queríamos creerlo”.
La crónica de Del Moral seguía así: “Corrimos hacia la enfermería y al llegar al patio de caballos, vimos cómo salían del ruedo José Luis Palomar y Antoñete, destrozados y llorando. Antoñete, principalmente, salía completamente desmadejado. No cesaba de llorar. Esta situación en los propios toreros nos hizo pensar lo peor. Pero inmediatamente corrieron las voces de que Yiyo aún no había muerto, que tenía un hálito de vida y que aún era posible salvarlo. Todos los que estábamos allí nos agarrábamos a ese rumor como un clavo ardiente. Sin embargo, algunos de los presentes tenían ya la certeza de la muerte del torero”.

lunes, 27 de agosto de 2012

MANOLETE, 65 AÑOS DE LA COGIDA MORTAL EN LINARES.






José María Sánchez Martínez-Rivero

Este 28 de agosto de 2012 se cumplen 65 años de la mortal cogida del diestro Manuel Rodríguez, “Manolete” en la plaza de Linares.

Conviene, dado que ha transcurrido mucho tiempo, recordar a los aficionados, jóvenes y menos jóvenes lo que ocurrió el 28 de agosto de 1947, de la mano de los testigos que estaban aquél día en la plaza de Linares, miembros del entorno del diestro de Córdoba a saber: el apoderado de Manolete, don José Flores, Camará; el banderillero Pinturas; su primo, Cantimplas tercero de la cuadrilla y otros.

Estos testimonios fueron recogidos a las pocas horas de la tragedia por el gran periodista, amigo íntimo de Manolete, José Luís de Córdoba. Nos narran la impresión y el dolor que supuso para ellos la pérdida de aquél gran torero que fue Manuel Rodríguez Sánchez.

Don José Flores, comentaba que el toro no le gustaba y que era muy peligroso – lo había visto bien - y nos dice:

“El toro era muy peligroso, por eso cuando Manolo se acercó a mí, al coger estoque y muleta, para preguntarme como veía yo al de Miura, le aconsejé: “El toro no es bueno. Échale la muleta abajo y procura dominarlo. Aquélla faena que le hizo Manolo no era, ni muchos menos, la que el marrajo merecía.”

La frase: “Échale la muleta abajo” era la contraseña que tenían pactada cuando un toro no le gustaba al apoderado y la pronunciaba para que el Monstruo abreviara y matara al toro rápidamente. No siempre Manolete seguía el consejo y sacaba faena a toros que, en principio, no la tenían.

Camará comenta que se encontraba lejos del lugar donde ocurrió la cogida y que siguió la faena con emoción e inquietud, pues, creyó que en cada pase iba a coger el toro a Manolete.

“Por fin, cuando le vi montar el estoque, respiré tranquilo. ¡Si Dios le había salvado hasta aquél momento, también le ayudaría en la suerte suprema! Pero no fue así, por desgracia.”

Don José Flores se dio perfectamente cuenta de la gravedad de la cornada. Relata: “Salté la barrera y corrí hacia el lugar de la cogida. Todavía en la enfermería, yo no quería creer que la herida fuese mortal”.

Camará acompañó a Manolete hasta el último momento y narra las últimas impresiones del torero herido. “Él no perdió el conocimiento hasta minutos antes de morir. Me dijo que le había impresionado mucho la cogida y que por tratarse de un pueblo estaba más inquieto que otras veces. Yo traté siempre de tranquilizarlo. Pero en el curso de la madrugada, ni una vez pronunció la palabra “¡Me muero!”. ¡Acabamos de perder al mejor torero de todos los tiempos!, manifestó.

Antonio Labrador, Pinturas, banderillero de Manolete desde 1942, es de la misma opinión que Camará, el toro Islero tenía mucho peligro. Trató de ayudar, durante la faena a su matador, pero éste, enérgico, le echó para atrás.

Nos dice como vio entrar a matar a Manolete:

“El maestro entró a matar despacio. El toro echó la cara arriba y sobrevino la cogida. Corrí a hacer el quite y observé, extrañado, que Manolete se quejaba, cosa que nunca había hecho. Esto me impresionó vivamente y me hizo formar una idea de la gravedad del percance”.

Dice que no habló con Manolete en la enfermería pero que lo oyó decir:

“¡Madre mía!, ¡Dios mío!, ¿Pero el toro habrá muerto de la estocada? ¡Y me habrán dado la oreja!

“Sí, -le dijo Carnicerito de Málaga-, las dos y el rabo.”

“¡Aquello no es posible borrarlo!”, dice Pinturas.

Con una impresionante cornada, que le costaría la vida, lleno de pundonor, todavía preguntaba por el resultado de su faena al toro Islero.

Gabriel González, era otro de los banderilleros de Manolete – había sustituido en la cuadrilla a Alfredo David -, dice que él estaba en el burladero atento a la faena de Manolete. Desde los primeros momentos vio el peligro que corría el matador. Al ocurrir la cogida acudió de los primeros al quite. Oyó quejarse a Manolete. Él fue quien se encargó de salirse para afuera con el toro mientras retiraban a Manolete del ruedo las asistencias.

Primo hermano de Manolete, Rafael Saco, Cantimplas, el banderillero más antiguo de la cuadrilla, relata así los momentos dramáticos de la cogida:

“Fuera de la barrera estaba yo, en terrenos de chiqueros, siguiendo el trasteo de muleta con tanto interés como impaciencia. El toro era manso, echaba la cara arriba y abajo y en cada pase veía cogido a mi matador. Después de la cogida yo fue el primero que entró al quite. Cogí a Manolete en brazos, y ayudado por no sé quien o quienes – más tarde se comprobó que entro otros estaba Guillermo el mozo de espadas -, lo llevamos a la enfermería. Me salí después. Era tan tremenda la herida que me dio miedo.”

En la madrugada Cantimplas habló con su primo, después de operado: “Se lamentaba de su mala suerte. Se acordaba mucho de su madre. ¡Que disgusto le voy a dar a mi madre cuando se entere de esto!, decía. Pedía constantemente hielo y agua. Y un cigarrillo también me pidió. Se lo encendí. Le dio tres chupadas con pulso tembloroso. Le aconsejé que no siguiera fumando, que los doctores habían dicho que podía serle perjudicial. Me entregó el cigarrillo. Yo salí fuera de la habitación. ¡Pobre Manuel!

Bernardo Muñoz, Carnicerito de Málaga, igualmente vio el peligro que el toro de Miura tenía. Siguió la faena con la natural impaciencia para que Manolete se quitara de en medio aquél “pajarraco” lo antes posible. Relata: “Yo le alargué por dos veces el estoque de matar, las mismas que él me rechazó, enérgico. Por fin, a la tercera vez aceptó y se perfiló de una manera que hizo presentir la desgracia. A aquél toro no se le podía entrar a volapié neto.”

Carnicerito fue el que le cortó las dos orejas y el rabo concedidas al matador. Posteriormente entró en la enfermería. “Ya le habían taponado la herida. Me preguntó: ¿Ha sido muy grande la cornada, Bernardo?, Yo evadí la respuesta. Entonces me dijo:”¿Me han dado la oreja?” Las dos y el rabo, Manolo – le respondí -. Y me retiré del lecho, llorando de emoción.”

El picador de Manolete Barajas, más conocido por Pimpi, estuvo hasta el último momento al lado del Monstruo. Declaró: “Estuve a su lado hasta que expiró. No me separé de su lado un solo instante. Las cinco transfusiones de sangre las soportó con todos sus sentidos. Se quejaba, eso sí. Y me decía: “Pimpi no te vayas. Dios te pagará cuanto haces por mí”. ¡Una tragedia! Yo, la verdad, en un principio no creí que la cornada pudiera costar la vida a nuestro gran torero.”

Guillermo, uno de los dos mozos de espadas de Manolete, amigo íntimo de él, fue uno de los más afectados por la tragedia, tanto es así, que nunca más, después de lo de Linares, presenció una corrida de toros. Acudía con regularidad a la tumba de Manolete a rezar. De aquella tarde, nos dice: “A unos metros de Manolo, entre barreras, estaba yo. Perfecta cuenta me di del peligro que corría el torero. Al Pelu (Cantimplas) y a Pinturas les dije, varias veces, que anduvieran con cuidado. Y Manolo cuando montó el estoque, no pude contener un grito. Fue éste: “Aligera y con el brazo por delante”. Manolo quiso hacer la suerte con toda honradez y sobrevino el percance. Fui el primero en llegar a recoger al torero. Creo que con Camará, Sevillano y algún otro le llevamos a la enfermería. Yo no pude, no quise entrar. Me atenazaba la congoja. Y preferí no verlo -¡hasta verlo muerto!-, a dar un mal rato a quien tanto quise... No tuve valor para soportar tan cruel momento.”

Guillermo conservó el pantalón que aquél día llevaba, manchado totalmente el lado derecho de la sangre de Manolete. El autor de este artículo lo ha visto 62 años más tarde de la tragedia.

Por último, Chimo, mozo de estoques de Manolete, cierra la relación de los principales testigos de la tragedia. “A mí, no me pilló de sorpresa la cogida. El toro estaba fuera del tercio, y Manolo le entró a matar en la suerte contraria. Le dije dos veces que no entrara a matar en ese terreno; pero la fatalidad vino a hacer el percance inevitable.” Conversó con Manolete en la enfermería y le dijo: “Me veo más enfermo que me he visto nunca. Chimito, avisa a tu amigo. Mi amigo era el doctor Jiménez Guinea.”

La llegada del doctor Jiménez Guinea, la posterior consulta de médicos y el desenlace final son harto conocidos.

Una vez más se cumplió el vaticinio que el banderillero Alfredo David, en varias ocasiones manifestó: “De pasarle algún percance grave a Manolete, será a la hora de matar”.

domingo, 6 de mayo de 2012

LA MUJER EN EL TOREO: JUANITA CRUZ (Madrid 1917-1981)

LA MUJER EN EL TOREO: JUANITA CRUZ (Madrid 1917-1981)





Juanita Cruz debutó en Las Ventas el 2 de abril de 1936, después de haber toreado más de cincuenta festejos en otras plazas. En Madrid hizo el paseíllo con Niño de la Estrella, Miguel Cirujeda y Félix Almagro. Se enfrentó a toros de la viuda de García Aleas y cortó una oreja.

Cuando llevaba 18 novilladas con picadores estalló la guerra civil. Actuó en varios festivales benéficos en favor de la República y se marchó a Venezuela. Toreó en los países taurinos de América y tomó la alternativa en Fresnedillo (México) el 17 de marzo de 1940. Se la concedió Heriberto García. Cortó dos orejas.

Juanita se retiró en 1946 sin poder actuar de nuevo en España. Lo hizo tras participar en casi setecientos festejos. En América hizo el paseíllo en 460 ocasiones. Se despidió en La Paz (Bolivia), pero en 1946 regresó a Europa. En Francia estuvo un año y allí toreó sus últimas corridas. En 1947 regresó a España. Murió en Madrid el 18 de mayo de 1981, en plena feria de San Isidro, a las cinco de la tarde y a causa de una vieja lesión de corazón.

Cuando acabó la Guerra Civil el Reglamento Taurino, que había modificado el ministro de la Gobernación, Salazar Alonso, fue de nuevo reformado. Los taurinos impusieron otra vez la prohibición a las mujeres.
Cuando Juanita recibió en América el telegrama en el que le confirmaban que había quedado excluida del mundo taurino, según contó su esposo, Rafael García Antón, exclamó: "¡Vaya, ya me lo han ganado estos maricas de toreros españoles. Y ha tenido que haber una guerra civil para que me vencieran!".
Forzada por los acontecimientos, se quedó a torear en América en donde no le faltaron los contratos y en donde tras las cornadas que padeció reaccionó con gran valor.

En su debut tuvo como sobresaliente a Manolete
y cortó las orejas y el rabo a sus dos novillos

Actuó con figuras importantes del toreo español y americano. Además de haber tenido por sobresaliente y compañero de terna a Manolete, actuó con otras figuras como Carlos Arruza, Alfonso Ramírez Calesero y Carnicerito de México. Éste y Fermín Espinosa Armillita la avalaron para que en México se le concediera permiso para torear.

Cristina Sánchez es la primera mujer en confirmar la alternativa en la plaza de Las Ventas. Hasta ahora, de las cinco matadoras de toros que registra la historia, únicamente una, Mari Paz Vega, ha tomado la alternativa en una plaza española.

Juanita Cruz, Bertha Trujillo Morenita de Quindío, Raquel Martínez y Maribel Atiénzar se doctoraron en el extranjero. También lo hizo Cristina Sánchez, pero esta vez no fue por saltarse a la torera una prohibición reglamentaria, sino porque en Nimes, y con Curro Romero de padrino, le prepararon un festejo glorioso.
La lucha de las mujeres por adquirir el derecho a alternar con los hombres ha sido larga y en algunos momentos hasta dramática. Lo menos malo para las mujeres era, en ciertos momentos, toparse con la negativa de algún diestro a hacer el paseíllo con ellas.

Juan de la Cierva, ministro de Antonio Maura, prohibió por Real Orden del 2 de julio de 1908, el toreo a pie de las mujeres. Aquella decisión estaba fundamentada, según el ministro de la Gobernación, en protestas públicas y en el hecho de que el espectáculo era "impropio" y "opuesto a la cultura y a todo sentimiento delicado".

Algunas gentes del toro todavía no ven claro el asunto, pero ello no es nuevo. Domingo Ortega, que era torero con ideas políticas muy definidas, contribuyó con 50.000 pesetas de la época a la campaña electoral de Gil Robles durante la República, momento en el que se autorizó la participación de las mujeres en la fiesta. Ortega, en plena guerra, toreó festivales para el Ejército rojo, para obtener permiso para actuar en Francia. Desde allí se pasó al bando franquista. En marzo de 1938, en Caracas, le propusieron compartir cartel con Juanita Cruz y se negó en rotundo. El empresario prefirió a Juanita y prescindió de Ortega.

Sólo una de las cinco matadoras de la historia, Mari Paz Vega, ha tomado la alternativa en España

A Juanita Cruz de la Casa, nacida en Madrid el 17 de febrero de 1917, en la calle Jorge Juan, le nació la afición tal vez por su infancia tan próxima a la antigua plaza de toros. A los dos años ya vivía en la Avenida de Felipe II, junto a la vieja plaza. Allí se hizo amiga de las hijas del carpintero del coso y con ellas presenció numerosos festejos taurinos desde la meseta de toriles.

Juanita tuvo su primera oportunidad para demostrar los conocimientos taurinos, que apuntaba en conversaciones con profesionales, en una tienta. En una finca cercana a Madrid convenció a ganaderos y toreros para que la dejaran torear. Lo hizo y sorprendió la facilidad con que se manejaba.
Rafael García Antón, torero retirado que se dedicaba al apoderamiento, fue el primero que creyó en sus posibilidades. García Antón fue su apoderado y después, su marido. A él se debe la biografía de la torera Juanita Cruz, una odisea, en la que su retrato desde el punto de vista taurino y humano no resulta más apasionado que la opinión de quienes la conocieron y vieron actuar.
UNA FIGURA

Ángel Luis Bienvenida la recrecordó así:
"Yo la vi torear siendo muy chiquillo, pero me quedó muy grabada su presencia en los ruedos. Tal vez porque era un espectáculo fantástico, único". "Juanita fue"la mujer más importante del toreo. Era extraordinaria la gallardía con la que se enfrentaba a los toros, la valentía que mostraba. Su valor creo que era algo fuera de lo normal".
En opinión de Ángel Luis Bienvenida, "fue una pena que la guerra civil le cortara la carrera. Cuando le prohibieron torear la hicieron polvo". Juanita Cruz no llevó nunca taleguilla, detalle que también recuerda el diestro sevillano: "Usaba vestidos de torear con falda, con bordados preciosos. Nunca podremos saber hasta dónde pudo haber llegado como matadora de no haber existido la prohibición. Fue una figura importante como Cristina Sánchez".

La torero madrileña Cristina Sánchez no cree en los machismos y feminismos extremos y considera que la lucha por el puesto de la mujer en los toros no es una reivindicación colectiva sino una batalla individual. "Lo que se consigue en los toros", dice, " hay que ganarlo día a día. Lo que yo hago es una lucha particular. En los toros hay que hacerse respetar, pero por lo que se hace delante del toro. Es la única forma de que no te tomen a chufla.
Por mis actuaciones no se va a conseguir la igualdad para las mujeres ni para el futuro, salvo en lo que se refiere a que el toreo de la mujer obtenga credibilidad".

Cristina, la primera mujer en confirmar la alternativa en Las Ventas, asegura que eso "es tan sólo un paso más en mi carrera, muy importante, pero no por el hecho de ser la primera mujer que confirma la alternativa". De Juanita Cruz tiene el conocimiento fundamental que le ha proporcionado su biografía. "Sé que fue una mujer de gran valor taurino y que, fundamentalmente, desarrolló su carrera en América. He leído su biografía y sé que al acabar la guerra le prohibieron torear. Fue una lástima".

La carrera de Juanita Cruz estuvo salpicada de dificultades. El artículo 124 del Reglamento Taurino de 1930, mantenía la prohibición. Hizo su presentación en León el 24 de junio de 1932, sin que el citado artículo hubiera sido abolido. El ministro de la Gobernación lo recordó a los gobernadores y Juanita se quedó en el paro.
Pero en 1933 se le dio de nuevo la venia. En su primera actuación, el domingo de Carnaval, en Cabra, tuvo como sobresaliente a Manuel Rodríguez Manolete. Juanita cortó las orejas y el rabo a sus dos novillos lo que le valió la repetición.
El nuevo cartel lo encabezó Manuel Rodríguez Bebé Chico, primo de Manolete, y éste hizo esta vez el paseíllo como tercer espada.

Juanita toreó 33 novilladas en 1933, pero para la siguiente, su apoderado en lugar de seguir actuando con permisos especiales emprendió la lucha por la abolición definitiva de la prohibición basándose en el Artículo 2 de la Constitución ("Todos los españoles son iguales ante la Ley"), el 25 ("No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas. El Estado no reconoce distinciones y títulos nobiliarios"), el 33 ("Toda persona es libre de elegir profesión. Se reconoce la libertad de industria y comercio, salvo las limitaciones que, por motivos económicos y sociales de interés general impongan las leyes").
La batalla que ganó Juanita tuvo consecuencias efímeras. Hoy ya no existe esa discriminación. Ella padeció incluso cierta censura de prensa ya que su caso fue silenciado durante años.
Antes de que tal sucediera contó con los parabienes de los críticos más exigentes de todas las grandes capitales españolas. Marcial Lalanda, el día que la vio torear en Madrid, dijo: "Juanita Cruz ha sido el único torero en la plaza".


Fuente: Hemeroteca Diario El Mundo

sábado, 7 de abril de 2012

Se cumplen cincuenta años de la muerte del revolucionario del toreo





ANDRÉS AMORÓS
ABC del día 06/04/2012
En el cincuenta aniversario de la muerte de Juan Belmonte, el 8 de abril de 1962, ofrecemos dos testimonios, hasta ahora no publicados por escrito, del torero y de su hija Blanca. Los rescató el programa «Ayer», de Radio Exterior de España, que dirige Germán Sánchez, en diciembre de 2011. Recuperan lo aparecido en el programa «Fin de siglo», de Mavi Aldana, grabado en 1999, en el que yo también intervine. Blanca Belmonte, que murió a fines de 2011, ofrece su testimonio íntimo sobre su padre. Ella encontró unas declaraciones grabadas por su padre, entre 1955 y 1960: habla de la peculiaridad de los trianeros y de sus orígenes taurinos, en términos cercanos a un artículo que publicó en ABC, el 13 de abril de 1958, incluido en el volumen «Las Taurinas de ABC». Emocionantes declaraciones:

JUAN BELMONTE

Triana y Sevilla

Llegué a Triana, con mi familia, a fines de siglo. Solo había una industria, la alfarería. El medio de sustento era trabajar en el ladrillo, en el verano, y empapelar las naranjas, en el invierno.

El arte trianero

Los trianeros tenían una manera especial de ver las cosas. En el arte popular, el cante y el baile, allí se conservaban las formas tradicionales, puras: la seguirilla gitana, las soleares, los martinetes... Lo mismo sucedía con el toreo. Se intentaba hacer un toreo imaginario, no el que se veía entonces, traído de Ronda, quizá: lento, pausado, sin adornos...

Los toros

La tiendecita de mi padre, en el mismo mercado, abría solo por las mañanas. Por las tardes, iban allí los amigos, se hablaba de toros. Yo me pegaba allí, lo escuchaba todo. Apenas podía ir a la plaza: la entrada más barata costaba 1'75. De todo lo que oía, sacaba mi idea. Intentaba hacerlo delante del espejo. Entonces, todos los chicos toreaban a sus hermanos o amigos. Yo siempre he tenido a un hermano en edad de embestir: a Manolo, le tenía que compensar...


«Tú serás torero»

El Altozano era mi plaza. Se lo conté a Chaves Nogales. Un día, estaba yo allí, toreando, y, en la muralla del puente, arriba, un tío se quedó mirando y me dijo: «Oye, tú serás torero. ¡Toma!» Y me di un duro. Poco después, toreé a un bicho, en una venta: fue el despertar. Yo lo encajo, ahora, con la pubertad, el despertar de la naturaleza, la cosa sexual... Una verdadera pasión.

BLANCA BELMONTE

Poco hablador

Hablaba muy poco de sí mismo y de sus cosas; un poco más, en la vejez Pero era interesantísimo escucharle, tenía una capacidad oratoria extraordinaria, le sacaba punta a todo. Los toros fueron siempre su gran pasión. Solía decir que a los toreros de su generación les habían estafado: creían que, haciendo un esfuerzo grande, jugándose la vida, tendrían arreglado para siempre el porvenir de todos los suyos. Y no: había que seguir trabajando...

El campo

Le gustaba el acoso y derribo, su locura, montarse en el caballo y coger la garrocha. Era incansable. La prueba: es lo que hizo antes de morir...

La lectura

Le apasionaban los libros. Leía y releía todo lo que caía en sus manos: novelas, las biografías de S. Zweig, historia... Sentía una admiración enorme por Dostoiewski.

Su toreo

Solía decir que se superaba el miedo porque sabías que, a las nueve de la noche, se había acabado todo... En casa se hablaba poco de toros. Me atrevo a decir que no le gustaría el toreo de hoy: han cambiado tanto los toros, el ambiente...

Las costumbres

Los días de corrida, desayunaba fuerte, temprano, y dormía la siesta. Su único rito: llevaba siempre, en el bolsillo, un escapulario del Gran Poder.

La muerte

Es lo más atroz que me ha pasado. Tenía arterioesclerosis y depresión: estaba muy triste, con miedo a envejecer. Lo que más le afectó fue ver a su amigo Julio Camba, en el hospital, lleno de tubos, sufriendo. Dijo que eso no se podía hacer a un hombre... Fue algo extraño. El sábado se fue al campo. Invitó a varios amigos a que fueran con él: mi marido, mi tío, Luis Bollaín. Ninguno pudo. Eso hace pensar que no lo tenía premeditado. Pero otros detalles..





miércoles, 14 de marzo de 2012

¡ ERES EL MÁS GRANDE ! / Aquilino Sánchez Nodal en deltoroalinfinito.blogspot.com

 




¡ ERES EL MÁS GRANDE !

Aquilino Sánchez Nodal

Madrid, 09/03(2012.- Marcial Lalanda inició su carrera taurina como todos los maltillas de aquellos tiempos, en capeos y pachangas patronales de los pueblos cercanos. Su primer becerro lo mató en la Alameda de la Sagra la víspera de la Virgen, el 14 de Agosto de 1.914. Desde su niñez vivió el ambiente taurino. Su padre era vaquero y sus dos hermanos mayores novilleros. Esta situación le facilitó mucho el aprendizaje. De su presentación en Madrid, el día 24 de Junio de 1,920, el crítico de "Sol y Sombra" escribió -"No es posible reseñar cual de sus faenas fue la mejor, a cada toro le dio la lidia adecuada, Cortó dos orejas". En la temporada de 1.921, después de torear cincuenta y dos novilladas, recibe la alternativa el dia 28 de Septiembre de manos de Juan Belmonte y Manuel Jiménez "Chicuelo" de testigo. El toro se llamaba, "Pichuchi" perteneciente a la ganadería de don Rafael Surga. Desde ese día la afición le consagró "torero de Madrid".

Confirmación el 7 de Mayo de 1.922. Padrino, Juan Luis de la Rosa. En esta corrida perdió la vida Manolo Granero. La crítica valenciana le culpaba de la tragedia porque comentaban que había llegado tarde al quite. En las fotografía y declaraciones de los asistentes quedó suficientemente claro que Marcial fue el primero en llegar al toro. Cuando reapareció en la plaza de Valencia el público le recibió con una fuerte ovación. Las graves cornadas recibidas y una enfermedad latente durante muchos tiempo hacen que cada vez le cueste más torear. Los contratos descienden y los aficionados le acusan de falta de afición. No era cierto. Curado psíquica y físicamente retoma al mando del escalafón la temporada de 1.930, torea 87 corridas de toros triunfando en todas ellas. La misma situación profesional se repite en las de 1.931 y 1.932... hasta 1.936, todos los aficionados de España aclaman el toreo sublime de Marcial Lalanda. El triunfo más clamoroso lo lograría en la corrida de su retirada, fue la mejor faena de su vida. Madrid, 16 de Octubre de 1.942. Con toros de Antonio Pérez confirma la alternativa de Juan Mari Pérez Tabernero con Pepe Luis Vázquez de testigo que también estuvo inconmensurable.

Vicente Zabala escribe en su libro, "Hablan los viejos Colosos del Toreo" impresiones personales contadas por el propio matador - "Fui torero por ambiente, por sentimiento, por una llamada muy fuerte, por una atracción irresistible para el ejercicio de este arte. Yo quería ser torero como "Joselito" y lo dije la primera vez que le vi torear, ¡yo he de ser como ese!.

Marcial era consciente de lo difícil que le resultaría ser figura en aquella época denominada de Oro. Nadie duda que Marcial formó parte y contribuyó a la grandeza del toreo y la Fiesta con aquellos inmortales de la Historia Taurina. - "Yo no digo que nosotros fuéramos mejores que estos toreros de ahora, pero lo que si les puedo asegurar es que aquellos tiempos fueron mucho más duros y el toreo más auténtico. Con diez y ocho años de edad ya era matador de toros. Un muchacho que acababa de ver, en la Maestranza de Sevilla la cogida mortal de "Varelito" que toreaba conmigo aquella tarde. Quince días después me contrataron para torear en Madrid una corrida de toros en la que, Manolo Granero encontró la muerte y yo tuve que estoquear al toro "Pocapena". En esa temporada de 1.922 me quedé sin picadores porque los dos cayeron heridos y el tercero que contraté para suplirles también terminó en el hule. Un banderillero de mi cuadrilla moría a causa de una cogida. Todo esto sucedió en mi primer año de alternativa. ¿Era dura o no era dura la fiesta de entonces?

Marcial Lalanda siempre estuvo preocupado por la situación de sus compañeros de profesión. Fue durante muchos años presidente de la Asociación de Auxilios Mutuos de Toreros. Actuó gratis en diez y siete corridas para la benéfica institución creada por Ricardo Torres "Bombita". Marcial compró por 75.000,00 pesetas el solar para edificar el Sanatorio de Toreros. Aquel matador que inventara el quite de la mariposa contaba con bastantes más de setenta años cuando nos hicimos amigos y seguía con ánimo y fuerza suficiente para defender la memoria de los que actuaron con él, a los que están en activo en la actualidad y con la ilusión puesta en los toreros que seguirán apareciendo en el futuro para continuación de la Fiesta.

Sin duda, como reza en su popular pasodoble, "Marcial es el más grande".

miércoles, 15 de febrero de 2012

Rodolfo Gaona en San Sebastián

1914:Rodolfo Gaona en San Sebastián


Rodolfo Gaona Jiménez (1888-1975), "El Califa De León", matador de toros mexicano.
 
 
Nacido en León de los Aldamas, Guanajuato, el 22 de enero de 1888, fue inventor de la gaonera y del centenario (como una gaonera pero con la muleta y por el lado derecho). Se le considera uno de los toreros más elegantes de la historia. Sus padres fueron Roberto Gaona y Regina Jiménez.
Debut en México: 1 de octubre de 1905 en la plaza de México D.F.
Temporada 1908: llega a España. El 15 de julio inauguró, junto a "Bombita" y "Machaquito", la plaza de Vista Alegre de Madrid.
Alternativa: 31 de mayo de 1908 en Tetuán de las Victorias (Madrid) con toros de Basilio Peñalver, siendo su padrino Manuel Lara "Jerezano", que le cedió el toro "Rabanero".
Confirmación: 5 de julio de 1908. Su padrino fue Juan Sal López "Saleri", que le cedió el toro "Gordito" de Juan González Nandín. Actuó de testigo Tomás Alarcón "Mazzantinito".
Otros datos: Gaona fue durante algunos años figura imprescindible del toreo, tanto en España como en América, llegando a rivalizar incluso con figuras de la talla de Joselito y Belmonte.
Discípulo de Saturnino Frutos Ojitos (banderillero de "Frascuelo"), se presentó en la vieja Plaza de Toros de la Ciudad de México el 1 de octubre de 1905, y en la de Tetuán de las Victorias, de Madrid, el 31 de mayo de 1908. Ese mismo año, el 15 de julio, inauguró, compartiendo cartel con Ricardo Torres "Bombita" y Machaquito, la plaza madrileña de Vista Alegre. Desde entonces y hasta la aparición de Joselito y Juan Belmonte, Gaona vivió su época de mayor crédito en España. En México, sus grandes éxitos llegaron entre 1920 y 1924. Sus contrincantes principales fueron Ignacio Sánchez Mejías y Marcial Lalanda.
Se retiró de los ruedos el 12 de abril de 1925, en la Monumental Plaza El Toreo de La Condesa, de la Ciudad de México, en una tarde magnífica en la que estoqueó siete toros. Falleció el 20 de mayo de 1975, en la Ciudad de México.
Estuvo casado en 1919 con la actriz española Carmen Ruiz Moragas.
Rodolfo Gaona volvió a casarse con una mujer de nacionalidad mexicana muy hermosa y bella, Josefa Cabrera Llamas, con la que tuvo varios hijos y con la que pasó el resto de su vida.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Fallece Diego Puerta, un torero como pocos

http://deltoroalinfinito.blogspot.com/

FOTOGRAFIA AUTOGRAFIADA DEL TORERO DIEGO PUERTA. MARTIN. MADRID. (Otros Coleccionismos - Tauromaquia)

Fallece Diego Puerta, un torero como pocos

30 Noviembre 11 - Sevilla - Paco Delgado- La Razón.es
Termina noviembre, el mes del luto, con una noticia no por esperada menos triste: Diego Puerta ha muerto. En la madrugada del día 30 fallecía en Sevilla, a los 71 años de edad y tras un fallo multiorgánico, el que fuera matador de toros y ganadero Diego Puerta, que arrastraba desde hacía varios años una grave enfermedad.
Diego Puerta Dianez nació en Sevilla el 28 de mayo de 1941, debutando en Aracena el 16 de septiembre de 1955. Se presentó en la Real Maestranza de Sevilla en 1957 y en Las Ventas lo hizo en 1958. En ese mismo año, el 29 de septiembre, tomó la alternativa en Sevilla, teniendo como padrino a Luis Miguel Dominguín y a Gregorio Sánchez como testigo y toros de Arellano. Alternativa que confirmó el 20 de mayo de 1960, siendo su padrino Manolo González y Chamaco el testigo. Entre 1960 y 1974, año en que se retiró, mató más de 3.000 toros.
Es, sin duda, uno de los grandes símbolos del toreo de los años sesenta del pasado siglo, una época dorada de la tauromaquia, con un par de docenas de diestros extraordinarios y un toro todavía encastado, repetidor y sin los kilos que enmascaran la falta de raza. Y entre tanto nombre de relumbrón, una terna quedó para el recuerdo y en la memoria colectiva: Puerta, Camino y El Viti. Por algo sería. Y hablamos de los tiempos de El Cordobés, Mondeño, El Pireo, Palomo, Curro Romero, Antonio Bienvenida, Gregorio Sánchez, Antoñete, Ordóñez, Chamaco...
La trayectoria torera de Diego Puerta está plagada de hechos insólitos y actuaciones heróicas. La historia de sus 1.148 paseíllos vestido de luces constituye la historia de una verdadera epopeya, narrada con mano maestra por Antonio Díaz Cañabate. Una de esas tantas tardes que por sí solas bastarían para entronizarle en el olimpo torero fue la del 30 de abril de 1960, anunciado con su primera corrida de Miura en Sevilla. Cómo sería aquella actuación en el quinto de la tarde, que cuando, desvanecido, llegó a la Enfermería el equipo médico de la Maestranza le recibió con una ovación cerrada. No se recuerda caso así.
"Hace tres horas - escribió Cañabete en ABC - que terminó esta corrida de otros tiempos. Aún estoy vibrando de una emoción que si desconocida por la mayoría de los espectadores que la sintieron en la plaza, para mí era un reverdecer de la que sentí en mi juventud. Cuando había toros de seiscientos kilos fieros y poderosos y toreros valientes como Diego Puerta, que no se impresionaban ante el poderío y la fiereza".
Representante y estandarte de la torería sevillana -su ciudad puso su nombre a una de sus calles-, a lo largo de su carrera, en la que se consolidó como una de las principales figuras de su tiempo, dejando el sello de torero tan artista como valiente -se le llamó Diego Valor- sufrió más de 50 cornadas, cuatro de ellas graves: el 21 de abril de 1963 en Barcelona; en 1972, una en Jerez de la Frontera y otra en Zaragoza y la última en 1974, también en Zaragoza, tres días antes de cortarse la coleta.
Tras su retirada se dedicó a la ganadería que había formado al poco de tomar la alternativa y durante varios años fue también empresario de la plaza de toros de Castellón.
Sirva su recuerdo de acicate y estímulo para las nuevas generaciones toreras y de bálsamo y gozo para quienes durante mucho tiempo disfrutaron de su arte, coraje, profesionalidad y valor. Fue, sin duda, un torero como pocos.
Diego con el toro "Escobero" de Miura / Sevilla 1970
A Diego Puerta le llevaron las dos orejas del miura la enfermería...

Juan Belmonte, al natural

lunes, 7 de noviembre de 2011

Ortega Cano, no pueden pisar su historia / Por Aquilino Sánchez Nodal


No resulta impertinente ignorar la mugre que envuelve la avaricia y trastoca la verdad. Cuando muchos aficionados taurinos andan en eso de las vacaciones, es preciso recordar el asueto a que obliga este gobierno infame a millones de españoles parados sin caducidad y creciendo. Pues estos traidores siguen en su mentira de prometer el regreso al paraíso a todos los que les ayuden a mantener el terror, la desesperanza y la miseria en España. Gracias a la ruina económica de todas las gentes trabajadoras de este País han logrado que los españoles tengamos la piel más blanca del mundo porque solamente vemos el sol los lunes. Estos malvados dictadores bananeros, los golfos que mandan en España, han conseguido que el vulgo tenga, de nuevo, sangre azul porque las venas se transparentan, el músculo desaparece y el cerebro se destruye frente al miedo y la incertidumbre de un futuro que no nos pertenecerá. La mayoría de los ciudadanos no necesitan descanso, tienen todo el tiempo del mundo para el ocio. Estos magníficos chorizos, en asociación con sindicalistas corruptos, terroristas irredentos y separatistas devoradores han hecho desaparecer las empresas, el trabajo, el turismo y España. Tantas mentiras sobre economía, empleo, “brotes verdes”, “a pachas” con terroristas, nacionalistas, sindicalistas, moros y verdugos americanos nos han llevado a una catástrofe que tardaremos Siglos en reparar. 

José Ortega Cano es el torero. No un torero, ¡es matador de toros!. Mucho más que un mortal corriente. Moleste a quien sea y confunda a quien le odie y se enriquezcan a su costa, buitres quebrantahuesos, hienas insatisfechas sexualmente y mariposonas carroñeras. No entro en referencias de interés personal, que también, es el sentimiento como aficionado y amigo en demanda de reconocimiento, derechos y el respeto que se ha ganado Ortega Cano con su esplendidez artística para ser incluido en la historia de la tauromaquia y la de España. 

En principio existía la Palabra y el Verbo se hizo arte para alumbrar el toreo. Para este hombre impar, su leyenda comienza en la Plaza de Toros de Vista-Alegre, “La Chata”, temporada de 1.973. El cartel resultaba de lo más atractivo para el público. La publicidad en prensa del día de antes daba amplios detalles. Podía leerse en todos los diarios madrileños el cartel y muy variados comentarios relacionados con el festejo y sus protagonistas: 

“Plaza de Toros de Vista-Alegre” 

Mañana domingo, a las 5 de la tarde, 

Inauguración de la temporada. 

¡Grandiosa Novillada! 

Seis Novillos, Seis de don Francisco 

Campos Peña, de Sevilla, para los 

Famosos Novilleros: 

- José Ortega. 

Nuevo en esta plaza 

- Carlos Escolar (Frascuelo) 

Triunfador de la temporada anterior 

- Rafael Ponzo 

de Venezuela, nuevo en esta plaza. 

Taquillas: Victoria 3. 

¡Precios Populares! 

El rabo del palomo, cortado el año anterior, seguía produciendo comentarios en contra y defensas acaloradas de incondicionales carabancheleros que consideraban a Sebastián un hijo ilustre de la barriada toreraa. El tirón de “Frascuelo” era superior, había sido el novillero triunfador del año pasado. José era el futuro, brillaba en espectáculos cómicos despachando becerros con sobresaliente eficacia. Su fama llegaba precedida de sus actuaciones en plazas importantes. Terminó la temporada con más de treinta novilladas y acaso, hubiera duplicado la cifra de no ser por las tres cornadas que sufrió. La primera el 20 de Febrero en Granada en donde resultó herido grave. Reaparece en Málaga el 5 de Marzo y vuelve al hule por la cornada de un novillo de la ganadera, Belén Ordóñez. En Barcelona recibe otra cornada el 1 de Junio por un novillo de Grande que le deja 23 días fuera de servicio. Torea en las plazas de más compromiso, Córdoba, Valencia, Sevilla, Barcelona, Almería y otras de menor calado y en casi todas corta orejas. El día 1 de Agosto se encierra con seis novillos del Conde de Mayalde en Barcelona cortando siete orejas. Concluye la temporada en Zaragoza el 8 de Octubre alternando con “Antoñín” y también, con “Frascuelo”. Después de un año lleno de sacrificios, decepciones y desesperación, toma la Alternativa en 1.974 en Zaragoza. Las empresas le ignoran y le devuelven a la amargura. Tarda cuatro años para ser contratado en Madrid y Confirmar. 

José Ortega Cano es uno de los toreros más heridos de la historia. Si apuntamos el accidente último de automóvil, podemos decir que siempre se ha vestido de sangre y azabache. La indecencia se ha cebado con el torero y mucho más con el hombre. El chapapote diabólico del cotilleo carroñero no puede enterrar la verdad de una vida sacrificada, en lucha continúa por resurgir a tantas agresiones sufridas en lo largo de toda su vida. Ortega Cano mantiene intacto su arte triunfador, el cariño de todos sus amigos y el respeto de las personas que le conocen y admiran por ser espléndido como personal y profesional intachable. 

viernes, 28 de octubre de 2011

Parrao, en un hospital de Nîmes



Fuente:texto extraído de www.mcnbiografias.com

Hernández Castro, Joaquín, "Parrao" (1873-1941).

Matador de toros español, nacido en Sevilla el 13 de abril de 1873. En el planeta de los toros es conocido por el sobrenombre de "Parrao", apodo taurino que heredó de su progenitor, el valiente varilarguero José Hernández.
La profesión paterna lo introdujo en el mundillo del toro desde muy temprana edad, y le permitió establecer contactos que le llevaron a ir aprendiendo el oficio por tientas, capeas, festivales y otros festejos menores en los que se iban curtiendo los toreros antes de que su formación quedase exclusivamente en manos de las escuelas de tauromaquia. Con estos antecedentes, el día 30 de agosto de 1891 se presentó en calidad de novillero en las arenas de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Allí ganó un discreto renombre que le facilitó entrar en los circuitos regionales de contratación, merced a lo cual acabó por forjarse como lidiador en las arenas de las plazas andaluzas.
Precedido de algunos autorizados rumores que profetizaban sus triunfos en el Arte de Cúchares, pisó por vez primera el ruedo de la Villa y Corte el día 21 de agosto de 1892, con tan sólo diecinueve años de edad. Sin embargo, esta carrera meteórica hubo de verse frenada, en aras de una mayor serenidad, para dilatar su toma de alternativa hasta el día 1 de noviembre de 1896. En efecto, compareció en tal fecha ante la afición de la Real Maestranza, apadrinado por el famoso coletudo sevillano Antonio Reverte Jiménez; el cual, bajo la atenta mirada del diestro zaragozano Nicanor Villa y Arilla ("Villita"), convocado en calidad de testigo, le facultó para que diera lidia y muerte a estoque a un toro criado en las dehesas de don Anastasio Martín.
Al año siguiente, Joaquín Hernández Castro ("Parrao") volvió a pisar la arena madrileña, ahora en disposición de confirmar la validez de ese grado de doctor en tauromaquia. En aquella ocasión, su padrino fue el estoqueador cordobés Rafael Bejarano Carrasco ("Torerito"). A partir de entonces, y a pesar de que "Parrao" estaba considerado como uno de los jóvenes más capacitados de su tiempo, su carrera entró en un franco declive que le condujo a abandonar muy pronto el ejercicio activo de la profesión, defraudando así -en parte, por su propia dejadez- las expectativas de quienes lo habían ensalzado en su etapa novilleril.
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