¡¡V I V A  E S P A Ñ A  Y  S U  F I E S T A  N A C I O N A L !!
« »

sábado, 28 de julio de 2012

Rafael de Paula...



http://www.aficionperu.com

Corrida de la Beneficencia de 1988. Rafael de Paula iba vestido de café con leche, las medias eran de color blanco y la montera, en lugar de negro, sorprendía por su color marrón.

Las obligaciones protocolarías lo constriñeron a brindar la muerte del toro al Rey, al que dijo:

“Majestad, le brindo la muerte de este toro y le deseo mucha suerte. A usted y a España. Y ahora deséemela usted a mí porque no sé qué voy a hacer con esta alimaña…

viernes, 20 de julio de 2012

A hombros...Mario Pastor




http://www.eladelantado.com

Mario Pastor Cristóbal a sus 27 años ha expuesto sus colecciones artísticas en Cuellar, Boecillo o Sepúlveda, aparte de ganar varios certámenes de pintura rápida como de la localidad donde reside, San Pedro de Gaíllos.
De pequeño pintaba toros y caballos, los cuales ha mantenido en sus cuadros que incluso a llegado a copar alguno de los carteles de las festividades taurinas de Sepúlveda y de Las Ventas (año 2009 y 2010). Precisamente, la casa de sus abuelos en Sepúlveda fue uno de sus mejores inspiradores, ya que su abuelo era un gran aficionado a los toros y tenía ilustraciones de dichos animales por toda la casa que el joven admiró y plasmó durante su niñez.
Mario pinta unos treinta cuadros por año, algunos por gusto y otros por encargo, reconociendo que los que cuentan con una buena primera impresión suelen representar "ideas más frescas, espontáneas y valiosas". De los paisajes resalta el color y las estructuras, reflejadas con miles de pequeñas pinceladas típicas del impresionismo, mientras que del mundo del toreo destaca la viveza y el ambiente de la fiesta nacional, "para ser pintor taurino hay que ser un poco torero".
Licenciado en Bellas Artes en la Universidad de Salamanca tras pasar por la Casa de los Picos para cursar el bachillerato de arte, reconoce que fueron los dos últimos años de carrera donde aprendió más sobre el arte y en especial sobre la pintura.
Para Pastor sería importante mover su pintura por España, "creo que puedo ser un buen pintor taurino, o al menos mejorar mi actual forma de pintar". En el pasado los toros los retrataba en movimiento y en escenas propias de las corridas taurinas, en la actualidad, "prefiero plasmar el toro en el campo tranquilo y en su hábitat", aunque sigue con el enfoque y la composición naturalista con un fiel reflejo de lo que ve.

domingo, 8 de julio de 2012

Gerardo Diego: 25 Aniversario de la muerte del poeta de la Tauromaquia






Hoy se cumple el 25 aniversario de la muerte
del poeta Gerardo Diego
(Santander,Cantabria, 3 Octubre 1896 - Madrid, 8 Julio 1987)

"...Este santanderino sumo sacerdote de la belleza y la poesía "fue uno de los pocos poetas españoles capaz de articular un libro monográfico sobre la fiesta, La suerte o la muerte..."

"...De todos los grupos generacionales de artistas, literatos e intelectuales que han surgido a lo largo de la historia de nuestro país, la Generación del 27 es la promoción cultural que más se ha aproximado a la Tauromaquia y la que nos ha aportado un mayor número de obras inspiradas en el mundo del Toro.

La Generación del 27 contó con importantísimos poetas que se inspiraron en el toreo de manera frecuente: Federico García Lorca, Rafael Alberti o Miguel Hernández, por poner unos ejemplos; pero el más aficionado a los toros, el que más se prodigó en la temática y el único que no se limitó a escribir poemas sueltos y llegó publicar dos libros completos de poesía taurina fue Gerardo Diego..."

Fue admirador de los toreros de la Dinastía Bienvenida y en su obra quedó grabada la inspiración que de ellos le llegó. Ahí quedó la égloga a Antonio y el poema a Manolo

He aquí algunos de los fragmentos que Gerardo Diego en la Égloga a Antonio Bienvenida:

Paisaje al fondo, un cielo, un prado lila con cenefa de tejas de andanada; nubecillas borregas -ni una esquila- pastan la luz tardía, deshojada.

Tres golondrinas cruzan, vuelven, chirlan.

se alza allí una giralda, un minarete?

"No hay más Alah que Alah" gritan y birlan el espejismo en raudo molinete".

"Fija la tarde aquella y tantas otras luego de lidia florecida quedan en la memoria estrella a estrella constelando las noches de la vida.

La vida del torero y la vida del hondo aficionado, vuela la una con batir ligero, la otra reprime el curso sosegado".

La vida, se dice, da muchas vueltas y en ocasiones los libros imitan tanto vuelo.

La letra del torero es recia y muy segura; la letra del poeta llega hasta mí removiendo rescoldos.

Versos dedicados a Manolo Bienvenida:

Es más azul el cielo

para las golondrinas,

desde que juega al toro

Manolo Bienvenida.
Gerardo Diego.

******

De todos los grupos generacionales de artistas, literatos e intelectuales que han surgido a lo largo de la historia de nuestro país, laGeneración del 27 es la promoción cultural que más se ha aproximado a la Tauromaquia y la que nos ha aportado un mayor número de obras inspiradas en el mundo del Toro.

La Generación del 27 contó con importantísimos poetas que se inspiraron en el toreo de manera frecuente: Federico García Lorca, Rafael Alberti o Miguel Hernández, por poner unos ejemplos; pero el más aficionado a los toros, el que más se prodigó en la temática y el único que no se limitó a escribir poemas sueltos y llegó publicar dos libros completos de poesía taurina fue Gerardo Diego.

Gerardo Diego Cendoya (1896-1987), natural de Santander

Aficionado a los toros desde su niñez, fue un precursor de sus compañeros de generación en lo que se refiere a componer poesía taurina, pues en 1926 ya había escrito los poemas “Torerillo en Triana” y “Elegía a Joselito”, mientras que ni Lorca ni Alberti habían abordado aún esa temática.
La pasión por los toros de Gerardo Diego se reflejó en dos libros completos de poesía taurina: “La suerte o la muerte - Poema del toreo” y “El Cordobés dilucidado”.

El primero de esos dos libros, “La suerte o la muerte - Poema del toreo”, es la obra cumbre de poesía taurina de Gerardo Diego. En él reúne composiciones fechadas entre 1926 y 1963 que están inspiradas en las grandes figuras de su época, en las variadas suertes de la lidia y en los distintos momentos de una corrida de toros, además de otros poemas referidos a distintos ámbitos del toro, por lo que se puede decir que conforma toda una tauromaquia completa.


El libro comienza con un “Bautizo y Brindis”, y continúa con unos poesías dedicadas al toro.

“Primavera del utrero”:

“Qué plenitud de dehesa.
Qué azul embriaguez de abril.
Y cómo el pitón progresa,
Garabato de candil.”

******
En una de ellas, “Invocación al toro”, Gerardo Diego le pide al Toro inspiración para terminar su poema, como si fuese una musa, y le rinde culto dándole el tratamiento de un Dios al que llama Padre y equipara con Zeus:

“Padre toro, desgarra en mil jirones
las banderas del aire y borbotones,
fulmina y tala, abrasa y carboniza,

revuelve paraísos con avernos,
y encuna este poema de ceniza
y de gloria en la rima de tus cuernos.”

******
A la hora de recrear los distintos momentos y suertes de la lidia, Gerardo Diego recurre a descripciones que parecen pensadas para personas que van a ir por primera vez a una plaza de toros.

“Verónicas gitanas”:

“Lenta, olorosa, redonda,
la flor de la maravilla
se abre cada vez más honda
y se encierra en su semilla.”

******

La “Media verónica”:

“Uno, dos, tres, siete lances,
columnas de un monumento.
No se deshaga en romances.
Que no se lo lleve el viento.
Falta la cúpula alta,
la rotonda que se exalta
sobre la teoría jónica.
Y la torera cintura
-flor de elegancia- clausura,
pura, la media verónica.”

“Suerte de varas”:

“Cruje el rey sus soberanos
huesos. Qué poderío.
Y el caballo alza sus manos
como tañendo el vacío.
Un minuto dura, eterno,
el alto pujar del cuerno
contra el pulso que se afianza.
Ni uno de los dos cediera
si el maestro no tendiera
la larga de la esperanza.”

“Naturales”:

“El toreo se hace hondo,
a un tiempo se abisma y vuela,
cuando va el toro redondo,
atado el cuerno a la tela.”

******
“Pase de pecho”:

“Entre un temporal deshecho
la gruesa nave embestía.
Al pasar por el estrecho
la plaza se estremecía.
Tú erguido, firme, derecho,
faro en tu roca vigía,
larga el brazo, álzale al techo,
rompa la espuma bravía.
Y allá va el pase de pecho.
Fue la noche y ya es el día.”

******
Y entre suertes y lances, Gerardo Diego incluye homenajes a figuras del toreo, tanto para elogiar su dimensión artística como para glosar su muerte.

La “Elegía a Joselito”:

“Un lienzo vuelto, una última voz –toro-,
un gesto esquivo, un golpe seco, un grito,
y un arroyo de sangre –arenas de oro-
que se lleva –ay, espuma- a Joselito.”

******
Un poema sobre “Las largas de Rafael el Gallo”:

“Con la larga cordobesa,
larga como una promesa,
tráete ya el toro a la cola
como al paje la princesa.”

******
Una “Oda a Belmonte”:

“Venid acá, oh incrédulos,
vedle cómo se afianza
sobre el talón izquierdo bien posado;
la acordada muñeca templa y tañe
a la lira que avanza
y humilla y tuerce y cruje y se comprime.
Mientras la mano diestra la esperanza
del claro acero esgrime.”

*****
O el “Adiós a Manolete”:

“La balanza equilibra
la suerte y muerte igual.
Islero a Manuel reta.
Manuel a su isla va.

Rodeados de sombra
de espesa inmensidad,
solos allá en su isla
se entrecruzan en paz.”

******
Siendo tan buen aficionado como era Gerardo Diego, no podía faltar un “Himno a los subalternos”:

“Gloria a vosotros, alfiles, jinetes,
gloria y honor. Que mi verso más clásico,
desde el toril al trotar de mulillas
corona os ciña solemne.”

Además, entre otros muchos momentos, el poeta también nos evoca el instante inminente a “El encierro”:

(Pamplona)

"¡Madre, los toros! El río
urge y aprieta sus ondas
de tumulto y vocerío
y espumas negras, redondas.
Se va haciendo embudo el lecho.
Hay que tragar el estrecho,
zancas largas, sanfermines.
Sopla el fuelle. Allá van blusas,
jirones, aspas, esclusas.
Y están tocando a maitines.”

Cierra el libro Gerardo Diego con el poema “Plaza vacía”, y su último verso...
¡Qué último verso!:

“la vida es sombra, y el toreo sueño.”


Francisco Javier Díez de Revenga, máximo especialista en la poesía de Gerardo Diego, dice de él que "fue uno de los pocos poetas españoles capaz de articular un libro monográfico sobre la fiesta, La suerte o la muerte, obra maestra tanto por su intenso contenido poético como por sus virtudes formales y estructurales, ya que todo el libro está concebido como un gran poema del toreo".

jueves, 28 de junio de 2012

El toro más grande de la historia




El toro más grande de la historia.Sucedió en Barcelona en 1932.El toro de la ganadería de Manuel Arranz dio en báscula 950 kg de peso y fue lidiado por David Liceaga.

sábado, 23 de junio de 2012

Elogio de las capeas




E L O G I O D E L A S C A P E AS

Las capeas y corridas pueblerinas siempre se han celebrado en España y creo que, a pesar de la campaña que se hace por algunos espíritus timoratos en contra, se seguirán dando siempre.
¡Qué van a hacer esos pueblos, internados entre peñascos, en que la gente vive bajo tierra, labrando en la roca por su propia mano su guarida, donde si hay escuela es un estercolero, y el teatro un corral donde se encienden en la función de noche unos velones de aceite! Los habitantes son enanos, de cuarenta a cincuenta años, tísicos y escuchimizados: donde hay una vieja ermita abandonada, con un boquete abierto en el muro, que da al campo, en que se refugian los mendigos que recorren los pueblos a pie a descansar y resguardarse
del sol, y en una habitación desmantelada hay una especie de tinaja de piedra, que fué pila bautismal, y dentro hay un gato despanzurrado, de ésos que se ven en las encrucijadas de los pueblos: enfrente cuelga un Cristo que parece una momia, de ésos que dicen los habitantes del pueblo que tienen piel humana y que les crecen las uñas de los pies, de las manos y las barbas.
En la botica del pueblo cuelga del techo un cuerno muy grande y retorcido, como el del macho cabrón de las leyendas de duendes y brujas, que sirve para calentar el agua de los medicamentos y emplastos. En estos pueblos, y en otros más importantes, deben celebrarse las capeas para que se desfoguen los malos instintos y no maten a su mujer a palos, o a hachazos separen del tronco la cabeza de su suegra. Los chicos también dejan los días de capea sus juegos, poco inocentes, de apedrear a los pájaros y a las diligencias y de ir a la pedrea, que son como batallas en que salen varios con la cabeza rota. El día de toros dan cabezazos a las puertas de la plaza, para que éstas se abran de par en par y meterse dentro a ver la corrida. A estos mozos de estos pueblos les están permitidas las mayores barbaridades. Estas apuestas que hacen de comerse un costal de pienso, de darse de topetazos con la frente a un carnero muy grande, al que mandan al otro barrio de un cabezazo bajo en el estómago, y el más escuchimizado y el más nuez, que no puede con la rabadilla, se come, por apuesta, varios metros de longaniza, luego se bebe unos cuantos vasos de aguardiente llenos de
moscas. Yo he visto a un hombre muy largo y flaco, todo orejas y rótula choquezuela, con un ántrax en el cuello, comerse en una apuesta una paella de seis kilos, sin reventar; después hacer la plancha sobre una mesa, y ponerse luego a bailar siete u ocho horas seguidas, como si tal cosa.
El pueblo cercano a Madrid llamado Chinchón, como tantos otros pueblos de Castilla, parece estar hecho para que se celebren capeas. En éste, la plaza Mayor, con todas sus casas con balcones corridos, que tienen la forma de tendidos de plaza de toros. Casi todos los ayuntamientos pueblerinos tienen en su portal un burladero donde pegan las hojas firmadas en tiempo de elecciones, y sirve también para hacer las inmundicias. Los empleados de estos ayuntamientos gastan gorra de pelo y gruesa cachava al brazo, cuya contera es un pincho.
Bueno es que se deje a estos pueblos como están, si no se quiere hacer en ellos rascacielos, grandes hoteles y cafés con música de negros, servidos por camareras con el pescuezo afeitado, como los de la cursi Gran Vía de Madrid.
Las capeas a mí me distraen y me gustan más que las corridas serias; en éstas queda uno encerrado en la plaza, estrujado como sardina en conserva, en un asiento donde no se cabe, bajo la ola humana que berrea, gruñe y cocea, pidiendo más caballos; en cambio, en la capea, si no nos entretiene la lidia, podemos pasear a nuestras anchas bajo los soportales de la plaza, y hablar con el veterinario del mal de nuestro caballo o del perro.
Disfruto, al tomar el tren y salir de Madrid, con la conversación de estos labriegos y bárbaros de pueblo; algunos, desde que toman asiento, empiezan la conversación sobre un toro que torearon, cómo tenía las astas, lo bravo que era, y hablando del toro llegan al pueblo. Todos estos mozos llevan largas varas para azuzar al toro: muchos, con el pelo blanco y setentones, toman también parte en la capea. El torero de corrida seria se ha convertido hoy en bailarín de salón delante de los toros, y en las capeas salen toreros buenos a patadas. Ese hombre de edad, representación y tipo, con la cabeza llena de escalones de estar esquilada como los borregos, que con su descomunal bota de vino le da varios pases a un toro viejo y bragado, pasando los enormes cuernos del animal cerca de la faja, mascándose el peligro, y que concluye limpiándole las narices con su enorme pañuelo moquero, que ha sacado de la faja, y que sería capaz de matarlo con su navaja de hoja ancha y achatada y mango de madera labrada con toscos dibujos, ¿en qué se parece a'estos fenómenos de ahora, que no tienen ni edad ni tipo, ídolos de unos cuantos horteras y señoritas histéricas, que son las que entienden hoy en día más de toros, y aplauden al toro bravo que va al desolladero sin rabo ni orejas, y pitan sin ningún respeto como energúmenos al cadáver del toro cobarde y que creen ellos que no ha cumplido en la lidia, al ser retirado del ruedo arrastrado por las mulillas?
Además, los toreros de ahora, que no sirven para nada y no hay ninguno bueno, sueñan con hacerse propietarios y pasar la vejez con millones de pesetas y cargados de hijos, retirándose a los veinticuatro años. Cuando, muy de tarde en tarde, cae muerto en la plaza uno de estos toreros llamados fenómenos, los periódicos comentan su muerte durante tres o cuatro meses, quedando declarado como genio nacional; mueren veinte mozos en capea de pueblo, y nadie comenta su muerte ni se le guarda el menor recuerdo, tratándole como a un perro.

José Gutiérrez Solana
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...