¡¡V I V A  E S P A Ñ A  Y  S U  F I E S T A  N A C I O N A L !!
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sábado, 26 de mayo de 2012

MALDITA LLUVIA



La obsesión por las condiciones meteorológicas de don Rafael “El Gallo”.

Por: Rubén Amón / "Desde Cúchares a José Tomás"

Los toreros transcurren las mañanas obsesionados por las condiciones meteorológicas y en una de esas andaba de nuevo don Rafael “El Gallo”.
“¡Maldita lluvia…maldita lluvia!”, exclamó el torero asomándose por la ventana.
“Pero Rafael, si el cielo está azul…”, le dijo su mozo de espadas.
“Pues eso, maldita lluvia. Que no aparece y esta tarde me esperan los “Miuras…”, le contestó el matador.

lunes, 21 de mayo de 2012

Joaquín Capa:Tauromaquia



Joaquín Capa es un pintor español nacido en Santander (España) en 1941.
Estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid además de realizar estudios de Filosofía en Roma y Madrid, y de Arquitectura en Madrid y Sociología del Arte en París.
En su trayectoria fue becado por la Fundación Juan March entre 1975 y 1976 y por el ministerio de Cultura entre 1983 y 1984.
Mantiene una estrecha relación con la India donde ha sido profesor invitado en la Universidad de Baroda en 1983,1989 y 1990 y donde obtuvo el Premio de la I Bienal Internacional de Bhopal.
Su Obra se puede encontrar en museos y colecciones como el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, Museo Municipal de Bellas Artes de Santander, Museum of Modern Art de Nueva York, Los Ángeles County Museum of Art y la Fundación Gulbenkiam de Lisboa. Está casado con la también pintora María Luisa Sanz.

http://es.wikipedia.org

lunes, 14 de mayo de 2012

Los espontáneos...

Año de 1929



Muchos saltaron al ruedo y ahí quedó la aventura, pero para otros fue el principio de su profesión de matador de toros y, entre ellos, el caso más sobresaliente: el de Manuel Benítez “El Cordobés”.

¡Aquellos espontáneos!

Por Fermín González, comentarista Onda Cero Radio Salamanca

Las escuelas taurinas, que tanto se han prodigado en los últimos años, vinieron a terminar con aquellas frecuentes intervenciones en las corridas de toros de los “espontáneos” y por consiguiente de los “maletillas”.

¡Eran otros tiempos! en los cuales en el animo de cuantos muchachos soñaron con ser toreros, donde vibraba tal espíritu de aventura, tan capaces de realizar grandes hazañas, que el riesgo, lejos de ser un freno, era un incentivo. ¡Aquellos espontáneos!, cuanto leyeron y cuanto soñaron, están más en la línea de los lidiadores que se forjaron en capeas, enfrentándose con toros duros y poderosos, o saltando por las vallas de los cerrados, para dar lances a un toro bravo a la luz de la luna.

Bien están, y bienvenidas sean las escuelas de hoy, como medio de proporcionar a tantos jóvenes ilusionados con riqueza y fama los conocimientos indispensables para que su presencia en los ruedos, no sea de angustia e indefensión. - Pero no puedo olvidar al "espontáneo”-, a su gesto audaz e indisciplinado, que se sentía con los arrestos necesarios para buscar el renombre dando un salto desde el tendido a la arena, mientras desplegaba atropelladamente la muletilla que llevaba escondida.

Más de una vez se censuró esta aparición de los “espontáneos” en los ruedos y no por el gesto en sí, que, al fin y al cabo, todo lo que supone decisión y gallardía suscita admiración, sino porque aparte de ese primer acto de valor, lo demás era puro barullo e ineficacia, donde todos los subalternos intentaban sujetar al mozo y este los regateaba para ir en busca de la res y poder dar esos pases entre el griterío de la plaza, mezcla de emoción y tragedia, que no pocas veces ocurrió. No podemos ocultar, la simpatía difusa que el aguerrido torerillo despertaba cuando vencido, corría a ponerse de rodillas ante la presidencia para solicitar su perdón. Tal estampa taurina no volverá a repetirse. Entre otras cosas, porque ya no hay espontáneos, porque tampoco hay necesidad. Pero siempre atraerá más la leyenda, que la academia.

domingo, 6 de mayo de 2012

LA MUJER EN EL TOREO: JUANITA CRUZ (Madrid 1917-1981)

LA MUJER EN EL TOREO: JUANITA CRUZ (Madrid 1917-1981)





Juanita Cruz debutó en Las Ventas el 2 de abril de 1936, después de haber toreado más de cincuenta festejos en otras plazas. En Madrid hizo el paseíllo con Niño de la Estrella, Miguel Cirujeda y Félix Almagro. Se enfrentó a toros de la viuda de García Aleas y cortó una oreja.

Cuando llevaba 18 novilladas con picadores estalló la guerra civil. Actuó en varios festivales benéficos en favor de la República y se marchó a Venezuela. Toreó en los países taurinos de América y tomó la alternativa en Fresnedillo (México) el 17 de marzo de 1940. Se la concedió Heriberto García. Cortó dos orejas.

Juanita se retiró en 1946 sin poder actuar de nuevo en España. Lo hizo tras participar en casi setecientos festejos. En América hizo el paseíllo en 460 ocasiones. Se despidió en La Paz (Bolivia), pero en 1946 regresó a Europa. En Francia estuvo un año y allí toreó sus últimas corridas. En 1947 regresó a España. Murió en Madrid el 18 de mayo de 1981, en plena feria de San Isidro, a las cinco de la tarde y a causa de una vieja lesión de corazón.

Cuando acabó la Guerra Civil el Reglamento Taurino, que había modificado el ministro de la Gobernación, Salazar Alonso, fue de nuevo reformado. Los taurinos impusieron otra vez la prohibición a las mujeres.
Cuando Juanita recibió en América el telegrama en el que le confirmaban que había quedado excluida del mundo taurino, según contó su esposo, Rafael García Antón, exclamó: "¡Vaya, ya me lo han ganado estos maricas de toreros españoles. Y ha tenido que haber una guerra civil para que me vencieran!".
Forzada por los acontecimientos, se quedó a torear en América en donde no le faltaron los contratos y en donde tras las cornadas que padeció reaccionó con gran valor.

En su debut tuvo como sobresaliente a Manolete
y cortó las orejas y el rabo a sus dos novillos

Actuó con figuras importantes del toreo español y americano. Además de haber tenido por sobresaliente y compañero de terna a Manolete, actuó con otras figuras como Carlos Arruza, Alfonso Ramírez Calesero y Carnicerito de México. Éste y Fermín Espinosa Armillita la avalaron para que en México se le concediera permiso para torear.

Cristina Sánchez es la primera mujer en confirmar la alternativa en la plaza de Las Ventas. Hasta ahora, de las cinco matadoras de toros que registra la historia, únicamente una, Mari Paz Vega, ha tomado la alternativa en una plaza española.

Juanita Cruz, Bertha Trujillo Morenita de Quindío, Raquel Martínez y Maribel Atiénzar se doctoraron en el extranjero. También lo hizo Cristina Sánchez, pero esta vez no fue por saltarse a la torera una prohibición reglamentaria, sino porque en Nimes, y con Curro Romero de padrino, le prepararon un festejo glorioso.
La lucha de las mujeres por adquirir el derecho a alternar con los hombres ha sido larga y en algunos momentos hasta dramática. Lo menos malo para las mujeres era, en ciertos momentos, toparse con la negativa de algún diestro a hacer el paseíllo con ellas.

Juan de la Cierva, ministro de Antonio Maura, prohibió por Real Orden del 2 de julio de 1908, el toreo a pie de las mujeres. Aquella decisión estaba fundamentada, según el ministro de la Gobernación, en protestas públicas y en el hecho de que el espectáculo era "impropio" y "opuesto a la cultura y a todo sentimiento delicado".

Algunas gentes del toro todavía no ven claro el asunto, pero ello no es nuevo. Domingo Ortega, que era torero con ideas políticas muy definidas, contribuyó con 50.000 pesetas de la época a la campaña electoral de Gil Robles durante la República, momento en el que se autorizó la participación de las mujeres en la fiesta. Ortega, en plena guerra, toreó festivales para el Ejército rojo, para obtener permiso para actuar en Francia. Desde allí se pasó al bando franquista. En marzo de 1938, en Caracas, le propusieron compartir cartel con Juanita Cruz y se negó en rotundo. El empresario prefirió a Juanita y prescindió de Ortega.

Sólo una de las cinco matadoras de la historia, Mari Paz Vega, ha tomado la alternativa en España

A Juanita Cruz de la Casa, nacida en Madrid el 17 de febrero de 1917, en la calle Jorge Juan, le nació la afición tal vez por su infancia tan próxima a la antigua plaza de toros. A los dos años ya vivía en la Avenida de Felipe II, junto a la vieja plaza. Allí se hizo amiga de las hijas del carpintero del coso y con ellas presenció numerosos festejos taurinos desde la meseta de toriles.

Juanita tuvo su primera oportunidad para demostrar los conocimientos taurinos, que apuntaba en conversaciones con profesionales, en una tienta. En una finca cercana a Madrid convenció a ganaderos y toreros para que la dejaran torear. Lo hizo y sorprendió la facilidad con que se manejaba.
Rafael García Antón, torero retirado que se dedicaba al apoderamiento, fue el primero que creyó en sus posibilidades. García Antón fue su apoderado y después, su marido. A él se debe la biografía de la torera Juanita Cruz, una odisea, en la que su retrato desde el punto de vista taurino y humano no resulta más apasionado que la opinión de quienes la conocieron y vieron actuar.
UNA FIGURA

Ángel Luis Bienvenida la recrecordó así:
"Yo la vi torear siendo muy chiquillo, pero me quedó muy grabada su presencia en los ruedos. Tal vez porque era un espectáculo fantástico, único". "Juanita fue"la mujer más importante del toreo. Era extraordinaria la gallardía con la que se enfrentaba a los toros, la valentía que mostraba. Su valor creo que era algo fuera de lo normal".
En opinión de Ángel Luis Bienvenida, "fue una pena que la guerra civil le cortara la carrera. Cuando le prohibieron torear la hicieron polvo". Juanita Cruz no llevó nunca taleguilla, detalle que también recuerda el diestro sevillano: "Usaba vestidos de torear con falda, con bordados preciosos. Nunca podremos saber hasta dónde pudo haber llegado como matadora de no haber existido la prohibición. Fue una figura importante como Cristina Sánchez".

La torero madrileña Cristina Sánchez no cree en los machismos y feminismos extremos y considera que la lucha por el puesto de la mujer en los toros no es una reivindicación colectiva sino una batalla individual. "Lo que se consigue en los toros", dice, " hay que ganarlo día a día. Lo que yo hago es una lucha particular. En los toros hay que hacerse respetar, pero por lo que se hace delante del toro. Es la única forma de que no te tomen a chufla.
Por mis actuaciones no se va a conseguir la igualdad para las mujeres ni para el futuro, salvo en lo que se refiere a que el toreo de la mujer obtenga credibilidad".

Cristina, la primera mujer en confirmar la alternativa en Las Ventas, asegura que eso "es tan sólo un paso más en mi carrera, muy importante, pero no por el hecho de ser la primera mujer que confirma la alternativa". De Juanita Cruz tiene el conocimiento fundamental que le ha proporcionado su biografía. "Sé que fue una mujer de gran valor taurino y que, fundamentalmente, desarrolló su carrera en América. He leído su biografía y sé que al acabar la guerra le prohibieron torear. Fue una lástima".

La carrera de Juanita Cruz estuvo salpicada de dificultades. El artículo 124 del Reglamento Taurino de 1930, mantenía la prohibición. Hizo su presentación en León el 24 de junio de 1932, sin que el citado artículo hubiera sido abolido. El ministro de la Gobernación lo recordó a los gobernadores y Juanita se quedó en el paro.
Pero en 1933 se le dio de nuevo la venia. En su primera actuación, el domingo de Carnaval, en Cabra, tuvo como sobresaliente a Manuel Rodríguez Manolete. Juanita cortó las orejas y el rabo a sus dos novillos lo que le valió la repetición.
El nuevo cartel lo encabezó Manuel Rodríguez Bebé Chico, primo de Manolete, y éste hizo esta vez el paseíllo como tercer espada.

Juanita toreó 33 novilladas en 1933, pero para la siguiente, su apoderado en lugar de seguir actuando con permisos especiales emprendió la lucha por la abolición definitiva de la prohibición basándose en el Artículo 2 de la Constitución ("Todos los españoles son iguales ante la Ley"), el 25 ("No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas. El Estado no reconoce distinciones y títulos nobiliarios"), el 33 ("Toda persona es libre de elegir profesión. Se reconoce la libertad de industria y comercio, salvo las limitaciones que, por motivos económicos y sociales de interés general impongan las leyes").
La batalla que ganó Juanita tuvo consecuencias efímeras. Hoy ya no existe esa discriminación. Ella padeció incluso cierta censura de prensa ya que su caso fue silenciado durante años.
Antes de que tal sucediera contó con los parabienes de los críticos más exigentes de todas las grandes capitales españolas. Marcial Lalanda, el día que la vio torear en Madrid, dijo: "Juanita Cruz ha sido el único torero en la plaza".


Fuente: Hemeroteca Diario El Mundo

sábado, 28 de abril de 2012

Gregorio CORROCHANO:Teoría de la muleta




Teoría de la muleta

"...el toreo no es toreo en tanto no se le relacione con el toro..."


Gregorio CORROCHANO
Abc, 10 de julio de 1954

El toreo de muleta no es una sucesión de pases sin ninguna relación entre sí. Una faena no se compone de pases sueltos, más o menos numerosos y más o menos artísticos. Esto no tendría ninguna eficacia, y el toreo no es toreo en tanto no se le relacione con el toro. El toro es el que da la medida de la faena: clase y número de pases, distancia a que debe colocarse el torero, mano que ha de emplear preferentemente. La distancia de la muleta al toro es lo primero que se debe medir. Si el toro es bravo y conserva poder, se arrancará antes que el manso y el agotado.

Decimos manso por diferenciar. El manso absoluto no existe en el toro de lidia. Hay una escala de bravura que va del toro codicioso, rápido, pronto en acometer, pegajoso, lo que llamamos nosotros bravura agresiva, con muchos pies (ligereza), al toro pastueño, tardo, falto de codicia, lo que nosotros llamamos bravura pasiva. En esta escala intervienen la resistencia y el poder del toro. Esto debe tenerlo en cuenta el matador al iniciar la faena, para saber hasta dónde tiene que llegar con la muleta, que en el curso de la faena irá acoplando, según vaya el toro.

El público suele fijarse en si el toro abre o no abre la boca. No es mal síntoma porque es indicio de fatiga o resistencia, si el toro se ha “roto” en la lidia o no ha gastado facultades y conserva el poder. Cuanto más bravo es el toro más “se rompe”, porque pone más esfuerzo en embestir y embiste más veces. Por esto no me gustan nada los recortes de salida, a ver si dobla, que son innecesarios, como ya veremos, porque al que más daño hacen es al toro bravo; el Reglamento los prohíbe.


Cid & Victorino

El terreno que debe pisar el torero, la distancia a que debe situarse, depende de todos estos factores. Toro que deja acercarse sin embestir, sin arrancarse, o tiene poca bravura o tiene poco poder. Al torero le toca medirlo. Más que del valor del torero, depende del estado del toro. Para mí, cuando un torero pisa un terreno inverosímil, sin desconocerle valor -ante el toro agotado que mató el picador-, le reconozco principalmente conocimiento del estado del toro, y en mi concepto sale ganando, pues yo doy mucha importancia al conocimiento de las reses, que tengo por fundamental en tauromaquia. Una vez decidido el terreno en que debe colocarse el torero, la distancia a que pasa el toro del torero en el centro de la suerte, tiene mucha importancia emocional, más que la distancia a que el toro le dejó llegar, que no depende del torero sino del toro. Esta distancia no sólo mide valor, sino calidades del pase. Indica que se tuvo serenidad para ver llegar al toro, que no se torea con el pico de la muleta, sino bien centrado, y se domina mejor que cuando se torea despegado. No exageremos la distancia por las manchas de sangre del vestido de torear, que si se hace bien el toreo, si hay temple y pasa todo el toro mandado en pase largo, hasta donde debe volverse la muleta y rematar, no hay sangre en el traje. La mancha se produce si no hay temple, si se codillea, si no va el toro toreado. Todas esas taleguillas sucias de sangre del costillar del toro revelan una muleta de poco mando y dominio, que el toro toma como quiere, pasa sin que le obliguen, unas veces despegado, otras, ceñido, cuando no es ardid, restregón a cabeza pasada, para impresionar a aficionados novatos y a mujeres con ramos de flores folklóricos. Cuando se torea bien, todo es limpio y si hay sangre en el traje, no es del toro, es del torero




sábado, 21 de abril de 2012

Zuloaga:Torerillos de pueblo




Ignacio Zuloaga y Zabaleta.Torerillos de pueblo.1906. Óleo sobre lienzo. 197 x 154 cm.
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