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domingo, 6 de mayo de 2012

LA MUJER EN EL TOREO: JUANITA CRUZ (Madrid 1917-1981)

LA MUJER EN EL TOREO: JUANITA CRUZ (Madrid 1917-1981)





Juanita Cruz debutó en Las Ventas el 2 de abril de 1936, después de haber toreado más de cincuenta festejos en otras plazas. En Madrid hizo el paseíllo con Niño de la Estrella, Miguel Cirujeda y Félix Almagro. Se enfrentó a toros de la viuda de García Aleas y cortó una oreja.

Cuando llevaba 18 novilladas con picadores estalló la guerra civil. Actuó en varios festivales benéficos en favor de la República y se marchó a Venezuela. Toreó en los países taurinos de América y tomó la alternativa en Fresnedillo (México) el 17 de marzo de 1940. Se la concedió Heriberto García. Cortó dos orejas.

Juanita se retiró en 1946 sin poder actuar de nuevo en España. Lo hizo tras participar en casi setecientos festejos. En América hizo el paseíllo en 460 ocasiones. Se despidió en La Paz (Bolivia), pero en 1946 regresó a Europa. En Francia estuvo un año y allí toreó sus últimas corridas. En 1947 regresó a España. Murió en Madrid el 18 de mayo de 1981, en plena feria de San Isidro, a las cinco de la tarde y a causa de una vieja lesión de corazón.

Cuando acabó la Guerra Civil el Reglamento Taurino, que había modificado el ministro de la Gobernación, Salazar Alonso, fue de nuevo reformado. Los taurinos impusieron otra vez la prohibición a las mujeres.
Cuando Juanita recibió en América el telegrama en el que le confirmaban que había quedado excluida del mundo taurino, según contó su esposo, Rafael García Antón, exclamó: "¡Vaya, ya me lo han ganado estos maricas de toreros españoles. Y ha tenido que haber una guerra civil para que me vencieran!".
Forzada por los acontecimientos, se quedó a torear en América en donde no le faltaron los contratos y en donde tras las cornadas que padeció reaccionó con gran valor.

En su debut tuvo como sobresaliente a Manolete
y cortó las orejas y el rabo a sus dos novillos

Actuó con figuras importantes del toreo español y americano. Además de haber tenido por sobresaliente y compañero de terna a Manolete, actuó con otras figuras como Carlos Arruza, Alfonso Ramírez Calesero y Carnicerito de México. Éste y Fermín Espinosa Armillita la avalaron para que en México se le concediera permiso para torear.

Cristina Sánchez es la primera mujer en confirmar la alternativa en la plaza de Las Ventas. Hasta ahora, de las cinco matadoras de toros que registra la historia, únicamente una, Mari Paz Vega, ha tomado la alternativa en una plaza española.

Juanita Cruz, Bertha Trujillo Morenita de Quindío, Raquel Martínez y Maribel Atiénzar se doctoraron en el extranjero. También lo hizo Cristina Sánchez, pero esta vez no fue por saltarse a la torera una prohibición reglamentaria, sino porque en Nimes, y con Curro Romero de padrino, le prepararon un festejo glorioso.
La lucha de las mujeres por adquirir el derecho a alternar con los hombres ha sido larga y en algunos momentos hasta dramática. Lo menos malo para las mujeres era, en ciertos momentos, toparse con la negativa de algún diestro a hacer el paseíllo con ellas.

Juan de la Cierva, ministro de Antonio Maura, prohibió por Real Orden del 2 de julio de 1908, el toreo a pie de las mujeres. Aquella decisión estaba fundamentada, según el ministro de la Gobernación, en protestas públicas y en el hecho de que el espectáculo era "impropio" y "opuesto a la cultura y a todo sentimiento delicado".

Algunas gentes del toro todavía no ven claro el asunto, pero ello no es nuevo. Domingo Ortega, que era torero con ideas políticas muy definidas, contribuyó con 50.000 pesetas de la época a la campaña electoral de Gil Robles durante la República, momento en el que se autorizó la participación de las mujeres en la fiesta. Ortega, en plena guerra, toreó festivales para el Ejército rojo, para obtener permiso para actuar en Francia. Desde allí se pasó al bando franquista. En marzo de 1938, en Caracas, le propusieron compartir cartel con Juanita Cruz y se negó en rotundo. El empresario prefirió a Juanita y prescindió de Ortega.

Sólo una de las cinco matadoras de la historia, Mari Paz Vega, ha tomado la alternativa en España

A Juanita Cruz de la Casa, nacida en Madrid el 17 de febrero de 1917, en la calle Jorge Juan, le nació la afición tal vez por su infancia tan próxima a la antigua plaza de toros. A los dos años ya vivía en la Avenida de Felipe II, junto a la vieja plaza. Allí se hizo amiga de las hijas del carpintero del coso y con ellas presenció numerosos festejos taurinos desde la meseta de toriles.

Juanita tuvo su primera oportunidad para demostrar los conocimientos taurinos, que apuntaba en conversaciones con profesionales, en una tienta. En una finca cercana a Madrid convenció a ganaderos y toreros para que la dejaran torear. Lo hizo y sorprendió la facilidad con que se manejaba.
Rafael García Antón, torero retirado que se dedicaba al apoderamiento, fue el primero que creyó en sus posibilidades. García Antón fue su apoderado y después, su marido. A él se debe la biografía de la torera Juanita Cruz, una odisea, en la que su retrato desde el punto de vista taurino y humano no resulta más apasionado que la opinión de quienes la conocieron y vieron actuar.
UNA FIGURA

Ángel Luis Bienvenida la recrecordó así:
"Yo la vi torear siendo muy chiquillo, pero me quedó muy grabada su presencia en los ruedos. Tal vez porque era un espectáculo fantástico, único". "Juanita fue"la mujer más importante del toreo. Era extraordinaria la gallardía con la que se enfrentaba a los toros, la valentía que mostraba. Su valor creo que era algo fuera de lo normal".
En opinión de Ángel Luis Bienvenida, "fue una pena que la guerra civil le cortara la carrera. Cuando le prohibieron torear la hicieron polvo". Juanita Cruz no llevó nunca taleguilla, detalle que también recuerda el diestro sevillano: "Usaba vestidos de torear con falda, con bordados preciosos. Nunca podremos saber hasta dónde pudo haber llegado como matadora de no haber existido la prohibición. Fue una figura importante como Cristina Sánchez".

La torero madrileña Cristina Sánchez no cree en los machismos y feminismos extremos y considera que la lucha por el puesto de la mujer en los toros no es una reivindicación colectiva sino una batalla individual. "Lo que se consigue en los toros", dice, " hay que ganarlo día a día. Lo que yo hago es una lucha particular. En los toros hay que hacerse respetar, pero por lo que se hace delante del toro. Es la única forma de que no te tomen a chufla.
Por mis actuaciones no se va a conseguir la igualdad para las mujeres ni para el futuro, salvo en lo que se refiere a que el toreo de la mujer obtenga credibilidad".

Cristina, la primera mujer en confirmar la alternativa en Las Ventas, asegura que eso "es tan sólo un paso más en mi carrera, muy importante, pero no por el hecho de ser la primera mujer que confirma la alternativa". De Juanita Cruz tiene el conocimiento fundamental que le ha proporcionado su biografía. "Sé que fue una mujer de gran valor taurino y que, fundamentalmente, desarrolló su carrera en América. He leído su biografía y sé que al acabar la guerra le prohibieron torear. Fue una lástima".

La carrera de Juanita Cruz estuvo salpicada de dificultades. El artículo 124 del Reglamento Taurino de 1930, mantenía la prohibición. Hizo su presentación en León el 24 de junio de 1932, sin que el citado artículo hubiera sido abolido. El ministro de la Gobernación lo recordó a los gobernadores y Juanita se quedó en el paro.
Pero en 1933 se le dio de nuevo la venia. En su primera actuación, el domingo de Carnaval, en Cabra, tuvo como sobresaliente a Manuel Rodríguez Manolete. Juanita cortó las orejas y el rabo a sus dos novillos lo que le valió la repetición.
El nuevo cartel lo encabezó Manuel Rodríguez Bebé Chico, primo de Manolete, y éste hizo esta vez el paseíllo como tercer espada.

Juanita toreó 33 novilladas en 1933, pero para la siguiente, su apoderado en lugar de seguir actuando con permisos especiales emprendió la lucha por la abolición definitiva de la prohibición basándose en el Artículo 2 de la Constitución ("Todos los españoles son iguales ante la Ley"), el 25 ("No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas. El Estado no reconoce distinciones y títulos nobiliarios"), el 33 ("Toda persona es libre de elegir profesión. Se reconoce la libertad de industria y comercio, salvo las limitaciones que, por motivos económicos y sociales de interés general impongan las leyes").
La batalla que ganó Juanita tuvo consecuencias efímeras. Hoy ya no existe esa discriminación. Ella padeció incluso cierta censura de prensa ya que su caso fue silenciado durante años.
Antes de que tal sucediera contó con los parabienes de los críticos más exigentes de todas las grandes capitales españolas. Marcial Lalanda, el día que la vio torear en Madrid, dijo: "Juanita Cruz ha sido el único torero en la plaza".


Fuente: Hemeroteca Diario El Mundo

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